Llega otro tonto que paga. Sonríele. Hazle una reverencia de bienvenida. Dile que disfrute de las vistas y que no dude en visitar la tienda de souvenirs. En los breves segundos de intercambio debes conseguir que se sienta importante, trato personalizado, mientras anotas que se trata del visitante mil setecientos cincuenta y cuatro.
Etiquetas: 18645, intercambio, microrrelatos, relatos, sonrisa, souvenirs
Noviembre 16, 2009 a las 10:32 pm
Podría firmarlo cualquier guía de mediopelo que arrastra unos pobres ilusos del autocar al monumento pasando por la tienda. Incluso podría ser el cuaderno de un bedel del museo nacional.
Saludos
Noviembre 17, 2009 a las 10:09 am
Muy bueno, Juanjo.
Salud.
Noviembre 17, 2009 a las 10:49 am
Sé que no es de gran importancia, pero aquí hay carne de papel. Te lo digo por si no te habías dado cuenta, amigo.
A ver si me paro a escribirte detenidamente. Otro abrazo.
Noviembre 17, 2009 a las 9:01 pm
jejejejeje, me gusta eso del guía de mediopelo. tanto el bedel como el guía son oficios que tratan con las masas de los visitantes, exigiendoles que traten bien a todos y cada uno mientras las diferencias y las distancias se borran por la cantidad.
Un saludo y nos leemos.
Sergio, muchisimas gracias, de verdad, la carne de papel siempre será la tentación que vive arriba, jejejejejeje. Por cierto, en cuanto puedas lee los micromios de la compañera y dejate sorprender, pues tambien son carne de papel, te lo aseguro.
Un abrazo muy fuerte.