Novedades Dyskolo: Dias de bruma

octubre 4, 2016

Descarga: http://www.dyskolo.cc/cat%C3%A1logo/lib022/

Lía Ayuso, una joven profesora de filosofía, trata de retomar su vida tras la partida de Juan Martín y su reciente maternidad.

A través de sus recuerdos desde la infancia va construyendo a retazos una experiencia existencial donde su familia, sus amigos de colegio y universidad, sus experiencias laborales y sus escarceos amorosos convergen en el punto donde su vida cobra sentido y la bruma se disipa.

Con una cercanía y unos recursos sorprendentes Patricia Terino consigue en Días de bruma, su primera novela, trasladarnos al mundo interior de su protagonista, en lucha con la dura realidad que a todos nos toca vivir.

RESEÑA: http://andaluciaaldia.es/dias-bruma-una-novela-sencilla-hermosa-veces-dura-siempre-intensa

Todos contentos

septiembre 8, 2016

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=216463

http://kaosenlared.net/todos-contentos/

Mapa interactivo de la muerte

septiembre 3, 2016

Muchas formas hay de morir y ninguna parece agradable. Quizás lo agradable sea ponerse en la piel del agente que causa la muerte. Si es de los que piensa así, déjese sumergir en nuestro mapa interactivo de la muerte, en donde con un solo clic puede elegir cualquier ciudad del mundo, cualquier calle del mundo, cualquier habitante del mundo y desearle o adjudicarle, entre un abanico casi infinito de opciones, fecha y modo de muerte. Pero eso no es todo, ya que la aplicación permite, por un módico precio, formar conjuntos de individuos y someterlos a una letal hambruna o enfrentarlos entre si y dejar que el azar de las balas acabe con todos ellos. Déjese llevar por la tentación de organizar un genocidio o encarezca los precios del trigo que elimine de una tacada a todos aquellos que no puedan pagarlo. Pero si la guerra y la sequía no es lo suyo, recurra al clásico cáncer de pulmón y juegue con la ironía de optar por alguien que ni fumaba ni bebía y recorría diez kilómetros al día. ¿Por qué no ese vecino tan pesado y musculoso que presume de salud? Miles de opciones, miles de combinaciones entre las que no puede faltar la exclusiva posibilidad de planificar su propia muerte. Que nadie elija por usted y descárguese ya nuestro mapa interactivo de la muerte.

El hombre sin puesto

junio 23, 2016

No tengas miedo, no te decepciones. No estamos valorando tus capacidades sino tu adecuación al puesto. Había gente mejor preparada que tú. No tengas miedo, no te decepciones. Sigue presentando candidatura. Nosotros necesitamos a muchos, ya que de esa muchedumbre siempre sobresale uno adecuado. Quién sabe, quizás seas tú o el de al lado y puedas decir que estuviste cerca, muy cerca, tan cerca que la próxima vez serás tú. NO tengas miedo, no te decepciones. No solo ofertamos un único puesto en una única especialidad. A veces nos enorgullecemos de lanzar una oferta de trescientos puestos vacantes. Es ahí donde tienes más posibilidades. Rey solo hay uno pero entre trecientos no hay rey. No tengas miedo, no te decepciones.

Asústate, decepciónate. No has sido capaz de adecuarte a ningún puesto. Ni siquiera para el puesto de más de mil vacantes con el que pudimos presumir varias semanas conseguiste destacar sobre los otros que quedaron fuera. Asústate, decepciónate. Después de mucho cavilar y sentir la incapacidad de encontrarte un puesto podemos sentirnos contentos de haber encontrado uno. Nadie quiere ocuparlo y hemos pensado en ti. Asústate, decepciónate. Debes pensar que para una agencia como la nuestra encontrar un puesto adecuado al hombre sin puesto supone un motivo de celebración desbocada. Asústate, decepciónate. Así que tras valorar tus capacidades nos congratula anunciar que las pirañas esperan en el estanque. Salta.

Consejos para ser un buen titiritero

febrero 9, 2016

Para los malos momentos de la vida es mejor que sepas:

Si te dedicas a las comisiones y a las mordidas la fianza te sacará a la calle si algún día te pillan. En última instancia cabe la esperanza del indulto y de los contactos que hayas hecho. Pero nunca se te ocurra ejercitar el derecho a huelga, pues ahí te juegas condenas de cárcel con la crueldad añadida de sentirte inocente.

Lo mejor es que lleves traje, el traje hace que la policía, si va a detenerte, te trate con más respeto. Al traje hay que añadirle o riqueza o un carné del partido o nobleza, para lo cual hay inventadas leyes que aseguran el botín. Pero nunca se te ocurra vagar por la ciudad muerta con rastas en la cabeza o parecer una chica antisistema, pues te arriegas a que te torturen y construyan pruebas falsas.

También te aconsejo que evites en lo posible ser extranjero, pues te mirarán con desconfianza y estarás bajo la presunción constante de culpabilidad y en el peor de los casos vagando de un campo a otro o huyendo. EN cualquier caso si eres extranjero en algún momento es mejor ser extranjero de hotel y tarjeta oro de crédito. Debes saber que el séquito da distinción y perdona muchos asesinatos.

Eso sí, si lo que te apetece es prisión incondicional sin fianza lo mejor que puedes hacer es montar un teatrillo de cachiporra y equivocarte de público. Yo, personalmente, te aconsejo encarecidamente que sigas a nuestros referentes morales que pueden escribir sin pudor sobre púberes no contaminadas por el molesto olor a orina en artículos de opinión.

 

¡LIBERTAD TÍTERES DESDE ABAJO!

Ciutat Morta

Los ocho de airbus

2015: primer aniversario y compromiso por la cultura libre

enero 4, 2016

En 2015 Ediciones Dyskolo cumplió su primer año con el compromiso de seguir contribuyendo a fortalecer la cultura libre desde una perspectiva editorial. Como definimos al inicio de nuestro proyecto trabajamos por un modelo abierto, libre y participativo, que permita compartir y regalar nuestros ebooks, así como divulgar otras iniciativas que sean merecedoras de reconocimiento.

Durante el pasado año publicamos 8 ebooks: tres novelas, dos ensayos, dos relatos y un poemario. Comenzamos con un triple homenaje a tres grandes autores fallecidos: José Carlos Mariátegui, Ruth First y Armando López Salinas.

Del primero de ellos publicamos “La novela y la vida. Siegfried y el profesor Canella”, la única novela escrita por el político y ensayista peruano -uno de los pensadores de América Latina más influyentes del siglo XX-, y que no vio la luz hasta un cuarto de siglo después de su muerte. Para este libro contamos con la colaboración del académico Carlos Morales Falcón -poeta, narrador y estudioso de la obra de Mariátegui-, quien obsequió a los lectores con el prólogo de este libro. Una edición que acercamos a la fecha en que se conmemoró el 85 aniversario del fallecimiento del también conocido como Amauta.

El segundo de los homenajes estuvo dedicado a la activista sudafricana Ruth First, asesinada en Mozambique en 1982 por el régimen del apartheid. Su libro “117 Días” es un relato sobre las experiencias vividas por su autora durante su periodo de prisión en Sudáfrica durante la década de 1960. Pero el mérito de esta conmovedora crónica es doble, pues por primera vez se traducía al castellano un libro de Ruth First y además este debut lo hacíamos con “una obra maestra en su género”, según la calificó la Premio Nobel de Literatura Nadine Gordimer. Fue nuestra compañera, la traductora Silvia Arana, quien merece nuestro reconocimiento al traducir, contactar con las hijas de la autora y prologar la edición de Dyskolo. El libro fue publicado con motivo del 90 aniversario del nacimiento de Ruth First y para su presentación en la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerifecontamos también con una colaboradora de excepción, la militante ecofeminista Yayo Herrero, quien supo enhebrar la visión de una época temporal y socialmente lejana con los procesos de liberación actuales.

A López Salinas le debíamos un panegírico, un reconocimiento por su vida y por su obra, pues su fallecimiento ocurrió unos días antes de que oficialmente diéramos a conocer la editorial Dyskolo, en abril de 2014. Y aunque tardamos varios meses en localizar a sus hijos, conseguir un ejemplar de su novela “Año tras año” (que llegó desde París en su edición original de 1962), digitalizarlo y preparar una edición prologada por Luis Martín-Cabrera, finalmente pudimos tenerlo listo para presentarlo en el VII Festival de Literatura latinoamericana en Atenas (2015), junto a la profesora María José Martínez.

Tras el verano dimos paso a un libro de poemas, “El arsénico diario”, y a un autor novel, Emiliano Malagón “Zapa”, quien nos guió con su primer libro hacia un caudal de sentimientos y reflexiones fecundas, que prometen tener continuidad en un futuro. Esta edición contó con un prefacio del poeta Daniel Noya, donde entre otras cosas confesó su conmoción tras la lectura de los poemas pues como ya dijo la poeta de Amherst, “El Gigante no tolera al Mosquito”, al leer un libro de poesía debes sentir que tu cuerpo se hiela hasta el punto que no hay fuego que pueda calentarlo. Zapa, espíritu inquieto y observador, no dejó ahí su empeño y se trasladó hasta Zaragoza para presentar su poemario-ebook en el Centro Social Librería “La Pantera Rossa”.

Un ensayo completó la relación de títulos aparecidos en 2015. “Poder, protesta social y cambio institucional”, del sociólogo Antonio Antón Morón, fue publicado debido a la importancia de su análisis en un momento en que el panorama político español y la articulación del proceso de conflicto social y político se acercaban a una oportunidad histórica de un cambio político sustantivo.

También en octubre decidimos abrir una nueva colección de textos breves, a la que denominamos “Escuetos”, gracias al aporte del autor uruguayo Manuel Arduino Pavón y su relato “Otro cuento chino”, con el que inauguramos esta propuesta. A este ebook siguió otra joya de la literatura latinoamericana, “Por los tiempos de Clemente Colling”, del injustamente olvidado Felisberto Hernández, uno de los más grandes cuentistas que ha dado la literatura del siglo XX en castellano, rescatado por autores como Cortázar, Onetti o García Márquez.

Por último, Carme Carles Fèlix nos ofreció su primera novela, “Billete y medio”, con la que cerramos el trabajo del año. Carme nos introdujo con maestría en un universo muy cercano, palpable en las ciudades de la geografía española, y todo ello con las reglas básicas de un buen relato. Nuestra autora acababa de ser distinguida como finalista del 18º Premi Ciutat de Tarragona (TINET) de narrativa corta, un reconocimiento que vino a sumarse al que recibe de los lectores de su blog, donde publica regularmente sus relatos algunos de los cuales aparecieron en su anterior libro “Naúfragos en un fregadero”.

Pero el año nos dio para algo más que publicar y presentar libros, también tuvimos en junio una sesión del Club de Lectura del Instituto Cervantes de Atenas dedicada a la novela “El hoyo”, de Juan José Colomer Grau, y donde los participantes pudieron mantener una conversación con el autor por videoconferencia. Y acercamos nuestros ebooks al formato de papel, creando para ello lo que hemos denominado liblocs (cuadernos de notas con la portada del libro, datos de la edición y un código de descarga), destinados en un primer momento a nuestros suscriptores pero que ya los puedes encontrar en algunas librerías españolas como son la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife, en Katakrak de Iruñea/Pamplona y en La Pantera Rossa de Zaragoza.

En definitiva, un año intenso y esperanzador que nos hace iniciar este 2016 con nuevos ánimos y nuevas propuestas que iremos descubriendo mes a mes.

FUENTE: http://dyskolo.tumblr.com/post/136551689231/2015-primer-aniversario-y-compromiso-por-la

Mr Rey

diciembre 26, 2015

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EN ESTAS NAVIDADES TURRÓN DE LIBERTAD

diciembre 16, 2015

EDICIONES DYSKOLO

NOVEDADES:

“Billete y medio”. Carme Carles Félix.

El arsénico diario [poesía], Emiliano Malagón "Zapa"

La suerte del robot

diciembre 13, 2015

La noche cae brumosa y los faros del coche alumbran la grisácea neblina que forma el horizonte limitado de lo que parece una carretera infinita. Apenas hay curvas y es fácil caer en el sopor. Se dirige a Gon. Creía que estaba cerca cuando alquiló el coche en la estación de tren y la chica de atención al cliente le dijo que estaba a cuatro gons de distancia. Cuatro es un número bajo si pensamos en una extensión infinita, se dijo. Así, arrancó el coche con optimismo mientras tomaba la flecha que señalaba el camino a Gon. Pero el tiempo en una carretera que transcurre en línea recta hace que todo devenga en párpados pesados y nebulosa duermevela. Entonces decide parar y tomar un poco de aire fresco. Empieza a cuestionarse la distancia de un gon. No recuerda haber visto ningún aviso de los gons que quedaban hasta Gon. NO recuerda ningún desvío que condujera a algún restaurante o gasolinera. Empieza a dudar de si ha adelantado a algún coche o se ha cruzado. Nada. Solo carretera y niebla. Entonces decide mirar el cuentakilómetros para establecer un punto desde el que mover el mundo. Benditos kilómetros. Benditos coches de importación. Mierda. Está estropeado. Cinco ceros que mienten después de… mira el reloj… unas cuatro horas conduciendo. Tampoco está seguro de la hora exacta en la que se puso en marcha. No obstante, decide subir al coche y antes de arrancar mira el reloj. Apenas media hora después se encuentra con una pancarta que advierte de que Gon queda a tres gons. Siente el optimismo de poder medir la distancia con el tiempo y establece la hipótesis de que un gon son unas cuatro horas y media a ciento veinte kilómetros por hora. No obstante, empieza a pensar que es mejor encontrar un sitio para pasar la noche. Pone la radio. Un locutor habla en un idioma que no tiene procesado. Apaga la radio. Mira el reloj. Dos horas conduciendo. Empieza a inquietarle que no haya desvíos para repostar o tomar algo caliente. Mira el depósito.  La chica de atención al cliente le dijo que le daban el coche con el depósito lleno y que debía entregarlo con el depósito lleno en la sucursal que la agencia tenía en Gon. Tres cuartos de depósito y tres horas y media de conducción desde el punto cero. Cree que se acerca a la pancarta que va a indicar dos gons hasta Gon, aunque empieza a pensar que lo mejor que le puede pasar es encontrar un lugar de descanso. Está preocupado. La neblina se mantiene estable. La carretera se mantiene estable. Decide subir la velocidad a ciento cuarenta por hora. Ganar tiempo. Acercarse a Gon. Quemar gasolina. Un cuarto en menos de dos horas. Eso no puede ser. De pronto se pregunta cuando puso el contador del tiempo a cero. Da un frenazo. Decide salir a echar un vistazo. Deja las luces encendidas y toma camino hacia la derecha. No hay senda pero el terreno es plano, salpicado de piedrecillas. De vez en cuando mira hacia atrás para no perder de vista la luz. Intenta realizar un cálculo de cuanto ha caminado. No mucho, ni siquiera un cero coma cero cero cero cero uno por ciento de un gon. La risa suena desesperada. Decide dar la vuelta. Sube al coche. No le queda otra que seguir hacia adelante. Se pregunta si estará pronto a amanecer. Quizás la claridad del día alumbre el desierto en el que se encuentra y el calor del Sol levante la niebla. Sube al coche pero no arranca. Cree que el amanecer se acerca. Decide esperar. Ha dejado la ventanilla abierta. NO hace frío. Enciende la radio para no sentir el silencio del paisaje. Ahora es una voz femenina, que sigue hablando en el idioma que no tiene procesado. Si al menos hubiera música; no obstante, parece que solo dan noticias. Intenta cambiar de emisora pero se topa una y otra vez con la voz femenina. Apaga la radio. La monotonía de la locutora le ha llevado a cierto punto de exasperación. ¿Y si se desconecta por dos horas? Sabe que no va a poder dormir. Lo mejor ahora es que el amanecer le coja con algunas ¿centésimas o milésimas? de gons adelantados.  Arranca. Pone la radio a pesar de que no tiene el idioma procesado, ya que al menos da efecto de compañía. Nunca ha conocido una carretera tan desierta como ésta. Es una región pobre, piensa, aunque la calidad del asfalto parece contradecirlo. De pronto cree entender alguna palabra de la locutora, aunque no sabría decir qué exactamente. Pone atención. No escucha nada que no haya procesado. Sin embargo, puede decir que la voz sigue unas pautas silábicas que realzan la monotonía y que parecen rechazar las acentuaciones fuertes. Así, lentamente, mientras intenta descifrar sin resultado el gonés, despunta el día y el Sol empieza a calentar la tierra, disipando la niebla hasta el momento en que encuentra la señal que indica que queda un gon para Gon. Lo mejor de todo es que puede ver la ciudad, la línea de rascacielos que queda emborronada por una distancia que calcula que son dos o tres horas o si le mete gas al coche en hora y media. Cuando ha visto la silueta de Gon ha llegado la tranquilidad, pero también las ganas de encontrarse con alguien con voz y cuerpo. Sin embargo, no parece que en el camino haya algún sitio donde pueda repostar. Todo plano. Línea recta. Sin obstáculos. Mira el marcador del depósito. Un cuarto. No duda de que será más que suficiente. Sin embargo, después de una hora más o menos conduciendo empieza a darse cuenta de que la línea de rascacielos no se vuelve más cercana y se mantiene estable en su imagen. Descarta de inmediato que la ciudad se traslada a la misma velocidad que él. Lo que más le preocupa es que queda un octavo de depósito. Quizás la impresión de la distancia estaba erróneamente calculada por la percepción. El depósito se agota en la siguiente media hora. No tiene esperanza de cruzarse con nadie. Solo le quedan dos opciones: o seguir caminando o quedarse sentado en el coche. No tiene esperanza de alcanzar Gon en las siguientes cinco horas. La energía se acaba. El indicador rojo de alerta empieza a parpadear. Primero de manera espaciada, después con mayor frecuencia hasta que se queda encendido. Súbitamente lo da todo por perdido.

Muérdete la lengua

agosto 17, 2015

Un porrito y a dormir, piensa. O quizás una película mala, de zombis, barata, que ayude a cerrar los ojos. O quizás preparar algo de comer, una pizza margarita congelada, canelones boloñesa congelados o un filete barato pero en buen estado de ternera. La indecisión aumenta con las caladas. Cierto que los ojos ya se están entrecerrando, que el objetivo es dormir; pero cree que lo conseguirá con mayor confort si apaga las luces y enciende la pantalla o con el estómago lleno. Lo que más pereza le da es cocinar, pero sabe que el estómago no tardará en reclamar y se desvelará. SI tuviera la suerte de dormirse antes de que ocurra sería lo perfecto, pues se ahorraría el trabajo y adelgazaría un poco, jeje. Pero antes de que pueda decidir nada, cuando el estómago empieza a emitir las primeras señales y parece inevitable abrir la nevera, llaman a la puerta. Huele a porro. No quiere abrir, pero insisten con el botoncillo. Se asoma a la mirilla. Es un hombre, calvo, con una camisa blanca, pantalones de pinza negros. Parecería un camarero de no ser por la bolsa que lleva, cuya correa parte en diagonal el pecho. Vuelve a llamar y dice en voz alta que es la policía. Mierda. Huele a porro. Se pregunta si los vapores se cuelan por la ranura de la puerta. El tío insiste. Mierda. Sé que está ahí. Sin orden de registro no está obligado a dejarle pasar. Además, el porrito lo ha fumado en su casa, de forma privada. Antes de que dé otro timbrazo abre. Hubiera querido cortar el paso del policía pero este se cuela sin problemas. Experiencia. Una vez dentro hace gestos de oler mientras le muestra la placa. Mierda. Le pide que salga a la entrada, que no le ha dado permiso para entrar; y que si tiene orden de registro que la muestre y que si no la tiene que salga. El policía se sonríe. ¿Orden de registro de quién? Del juez. El policía se sonríe. ¿Qué juez? El juez competente. Después el policía le suelta una bofetada. ¿Has visto por aquí un juez?, pregunta el policía mientras le muestra la palma de la mano, la cual hace a la vez de orden de registro que no va a hacer efectiva dado el aroma a cáñamo. Solo pasaba por aquí y me he dicho: ¿por qué no pararme en esta puerta y soltar una bofetada al afortunado?

El pueblo rebelde

julio 10, 2015

http://kaosenlared.net/el-pueblo-rebelde/

Solidaridad con Grecia

julio 3, 2015

oxi

La tela de araña

julio 3, 2015

Antes de ir a dormir se da cuenta de que en el techo, justo encima de la parte de almohada en la que duerme normalmente, pende el hilo de una araña. Piensa en matarla, pues teme que mientras sueña, con la boca abierta por los ronquidos, el hilo se rompa y se atragante con la araña o lo que es peor, le dé un picotazo en la garganta. Sin embargo, cuando se pone de pie sobre el colchón, con el pañuelo de papel en la mano para aplastarla, se da cuenta de que no alcanza. Piensa en ir a por el aspirador y tragarla, pero al cabo la pereza le vence, pues tiene que ir al trastero, recoger la máquina, sacar el cable, enchufar, apuntar y tragar, recoger el cabe, ir al trastero, dejar la máquina y volver a la habitación. Reconoce que el hilo parece frágil aunque en realidad son muy resistentes. Así, cree que una noche podrá soportar a la araña y se conmina a succionarla al día siguiente.

Con las prisas porque llega tarde al trabajo se olvida de la araña y cuando vuelve a la tarde está demasiado cansado y preocupado por tomarse una ducha y preparar la cena mientras ve la televisión. Solo cuando va a la habitación y la ve recuerda que se había dispuesto a acabar con ella. La observa. Parece que nada ha cambiado. El hilo no es más largo ni más corto. Se pregunta si habrá cazado algo. No parece. También se pregunta si ese es el mejor sitio para que una araña atrape a los bichitos. No parece una araña gorda. Movido por la curiosidad la deja vivir una noche más. Eso sí, esta vez decide dormir en la otra parte de la almohada por si el hilo se rompe.

Como siempre, se ha quedado dormido y las prisas por no llegar tarde al trabajo le impiden descubrir que la araña no está. Tampoco percibe el picorcillo en el odio, en la parte más profunda del canal auditivo, picorcillo que surge de un leve rascar. Rac rac. Que no lo perciba no impide que de vez en cuando, ya en el tranvía, mientras lee el periódico gratuito, el cuerpo reaccione e introduzca el dedo meñique en la oreja. Saca algo de cera, que deja pegada en las páginas del periódico, nada más. El picorcillo, el rac rac, podría calificarse como placentero si fuera consciente de que existe, pero está tan atareado que no se deja atrapar por el gusto. Tampoco en la pausa del mediodía repara y solo lo hará después de llegar a casa, de ducharse y comer, cambiar de canal, sentir que el sueño vence e ir a la habitación. Entonces tomará conciencia de que la araña no está.

No sería justo hablar de pánico, pero va al baño en busca de un bastoncillo. Hurga. Mete. Saca. Solo cera. Pero sigue escuchando el rac rac. La pregunta por la higiene no le permite tomar conciencia de que hay un pequeño placer en el picorcillo. Decide entonces taparse la nariz y cerrar la boca y espirar con fuerza. Nada. Entonces piensa que es una estupidez creer que la araña se ha colado por el pabellón auditivo. Allí dentro no hay posibilidad de montar una tela y esperar que lleguen las moscas y los mosquitos. El rac rac debe de ser otra cosa, quizás un pelo que se ha ido hacia dentro y se mueve cada vez que menea la mandíbula. Entonces tiene la idea de cazar él mismo un mosquito y acercarlo a la oreja. Quizás, ante la manca de alimentos en la cueva auditiva, si hay araña ésta se decida a salir a por el pan. Lo hace frente al espejo, en una posición incómoda, para ver. Después deja el cadáver del mosquito en la cavidad y espera.

 

Es invierno y los bichitos se han terminado. La falta de experiencia en el cuidado de arañas no le hizo prever que necesitaba almacenar alimentos para cuando llegara el frío. La araña lleva tres días sin comer. Hay que decir que a medida que ha ido alimentándola el picorcillo se ha convertido en picor y con ello el placer que siente con el rac rac, sobre el que se concentra una vez ha terminado de trabajar y se acuesta en el sofá. Ya no puede imaginar su vida sin sumergirse en el rac rac, el cual se extiende por todo el cuerpo y lo atrapa en un orgasmo continuado. Después se duerme. Pero tres días sin comer han disminuido la potencia del rac rac, el cual ahora resulta insatisfactorio. Quiere una araña grande, sana, no raquítica. Una araña que rasque la orejita con potencia. Una vez preparada la cena se pregunta si puede ir a una tienda para animales. Allí venden bichitos y puede ser una solución eficaz. Pero eso será mañana y tiene que encontrar una solución inmediata. No puede tolerar que la araña esté una cuarta noche sin comer. Prepara la cena. Después de dar el primer bocado al filete de cerdo a la plancha que se ha preparado decide cortar un trocito pequeño y posarlo en la entrada del oído. Espera. Entonces siente como asoman las patitas.

Al principio la carne a la noche pareció funcionar y creyó que la araña volvía a tomar brío. Pero esto no fue más que un espejismo, pues al cabo de dos o tres días notó una caída de peso en la araña y ahora el rac rac vuelve a ofrecer un placer insuficiente, en el cual apenas puede sumergirse y dejarse llevar para así alcanzar la línea continua del nervio excitado y relajado. También ha probado con los bichitos de la tienda de animales. Pero nada. Después de reflexionar mucho entiende que lo que la araña necesita es alimento cazado. Esto parece probarlo los días de verano, cuando les quitaba las alas a los mosquitos y la misma araña daba el estoque final. Esos meses fueron los meses de mayor disfrute, donde sentía jolgorio por llegar a casa y por fin dejarse atrapar por el rac rac. Se lamenta de que no haya bichitos que cazar. Sin embargo, que la araña se mostrara receptiva a la carne le hace pensar que bien pudiera hacerse con una paloma de parque y ofrecerla a la compañera.

Las palomas del parque funcionan bien durante un tiempo y puede decir que ha disfrutado de un placer mejorado con respecto a los mosquitos del verano. Sin embargo, parece que la araña se ha cansado de la paloma y el rac rac vuelve menguar. Es cierto que siguen asomando las patitas cuando él acaba con las palomas en casa y corta el trocito de carne. Pero no nota la ilusión de los primeros días y parece que todo se ha convertido en rutina. Cierto que el espectáculo de la sangre puede resultar atractivo para un cazador, piensa. Pero con el tiempo el cazador quiere probar sus cualidades, disparar sus armas, utilizar sus triquiñuelas. La pregunta surge donde puede conseguir carne que la propia araña pueda cazar, al tener en cuenta de que se trata de una araña pequeñita cuya tela no va a poder atrapar cuerpos vertebrados.

Ha resultado un poco más complicado de lo esperado, pero al final el yonki que ha elegido como presa yace en el sofá, inconsciente. Se asegura de que todavía respira, de lo contrario todo resultaría vano. Entonces acerca la cabeza al cuerpo y da unos golpecitos en el lóbulo de la oreja. Las patitas asoman y a tientas buscan el trocito de carne diario al que está habituada. Asoma la cabeza cuando descubre que no hay carne. Después se lanza sobre el cuerpo, como si hubiera comprendido de inmediato. Hermosa araña negra, piensa. Entonces recorre con velocidad el tronco y sin apenas advertirlo se cuela por la boca. Al cabo de unos minutos el yonki parece que se ahoga y se lleva las manos al cuello. Tras varias arcadas y un poco de espuma blanca, muere. Piensa que la hermosa araña negra puede ella misma arrancar los trocitos de carne, saborear mientras los desgaja. Mientras espera que se sacie, reconoce que el yonki era un experimento y que deberá mejorar la calidad de la carne, centrarse en presas más jóvenes y saludables. Sin embargo,  es un primer paso exitoso y que da con la llave de la felicidad, ya que después se devela un rac rac alegre, poderoso, sagrado, que con paciencia le guía por diferentes estados extáticos que le transforman y le hacen tomar conciencia de ser la tela de la hermosa araña negra.

Yo no creo en fronteras

abril 20, 2015

LA BAMBA REBELDE

TRABAJADOR TRABAJADORA

Cómo cazar humanos

marzo 30, 2015

Elíjase una calle. La calle debe ser conocida, sobre todo la densidad peatonal y los horarios de máxima y mínima afluencia. Es preferible comenzar cuando la densidad es mínima, tendente a cero. Comiéncese a barrer y hágase montoncitos de deshechos. Dada la tendencia del humano por acercarse a la basura es preferible una calle de hoja caduca pues permite montones más frondosos y visibles, sin descartar el poder de las colillas y las latas de cerveza. Decídase el método de atrape, que puede variar del cepo a la cuerda tensa. Entoces espérese a que las leyes de atracción se cumplan.

Una hora más

febrero 13, 2015

Queridos trabajadores y trabajadoras, colaboradores y colaboradoras, becarios y becarias, nos hemos reunido hoy aquí por un doble motivo: por un lado, señalar que los daños producidos en el incendio han sido cuantiosos y no están todos cubiertos por el seguro. Por otro lado, aunque relacionado con el primer punto, desde la dirección queremos mostrar nuestra decepción tras haber comprobado que no había nadie trabajando cuando se produjo el incendio. Desde la dirección siempre hemos reconocido a un empleado comprometido cuando éste trabaja horas extras sin cobrarlas. Queridos trabajadores y trabajadoras, colaboradores y colaboradoras, becarios y becarias, todos ustedes estaban en sus casas o en su defecto en el cine, desafectos a la cultura del esfuerzo, el sacrificio y el compromiso con un proyecto que al fin y al cabo sustenta nuestras vidas. Queridos trabajadores y trabajadoras, colaboradores y colaboradoras, becarios y becarias, desde la dirección ordenamos las tareas de desescombro con la esperanza de encontrar a alguno de ustedes. De haber sido así, el seguro hubiera cubierto el cien por cien de los desperfectos y no el ochenta por ciento que es la situación actual. Dado que es la propia empresa la que debe acarrear con un veinte por ciento de gastos de reparación, desde la dirección hemos decidido el despido de dos trabajadores, dos trabajadoras, la totalidad de los becarios y la reducción de un cuarenta por ciento en la obra de los colaboradores y colaboradoras, y el aumento en diez horas semanales de trabajo para la plantilla que resta. Queridos todos, espero que esto os sirva como reflexión y penséis que uno de vosotros hubiera podido salvar nuestro proyecto sin apenas costes con que tan solo hubiera decidido quedarse a trabajar una hora más.

¿Te acuerdas?

enero 30, 2015

Han cambiado el panel publicitario que hace frente a su casa. Antes era un coche deportivo de gama alta metalizado en negro, con solo dos plazas pero con seiscientos caballos de potencia. Ahora no esta claro lo que quieren vender. Hay una pregunta, ¿te acuerdas?, escrita sobre la fotografía en blanco y negro de una furgoneta blindada aparcada en medio de una planicie. Quizás quieran vender el remake de alguna película o serie de recientes acontecimientos históricos. Algo así como el robo del siglo o más político tipo ejecuciones sumarias. Publicidad progresiva. Mañana se concretará la fotografía, quizás en un actor y pasado mañana tendremos la respuesta final. Mantener la expectativa hasta el impacto final para conseguir al cliente. La fotografía del furgón se queda durante toda la semana, no obstante, la siguiente placa publicitaria hace referencia a la libertad consecuente de poseer un V12, una carretera vacía y un horizonte infinito, anaranjado. Se olvida del furgón. Ya le gustaría tener ese coche, ese ronroneo que con el solo roce del calcetín alcanza no sé cuantos miles de revoluciones. El deseo del coche, preferentemente rojo, chillón, para que todo el mundo mire, para que todo el mundo lo desee y le deseen a él. Espera el tranvía. El deseo y el triste asiento individual que le ha arrebatado a una vieja, la cual parece que tiene dificultades para escuchar y que con la cabeza gacha no se lo toma a mal. La única pena es no haber cogido el periódico gratuito, pero sabe que si ahora se levanta el moro de la izquierda o la negra de la derecha le quitarán el sitio. Están esperando, acechando, cuando repara que hay un cartel colgado, justo enfrente de él, en donde hay una pila de cadáveres en una fotografía en blanco y negro. Piensa que solo faltan los palés. Quizá distribuirlos en grupos de cien. Lee. La historia se repite. Le extraña que no haya ninguna cuenta bancaria, pues parece publicidad humanitaria. Estudia la foto. Solo están los cadáveres sobre un fondo gris. Parece que no hay responsables. Solo están ahí, perfectamente ordenados. La historia que se repite es una pila de cadáveres. ¿Te acuerdas? Entonces acontece el infarto.

Je suis charlie

enero 8, 2015

je suis charlie

Je suis Pablo Hasel

Je suis Facu Diaz

Je suis “el Jueves”

Je suis Julian Assange

Je suis José Couso

Je suis Egin

Je suis le mort de l’hépatite C

Je suis….

La mano corrupta

octubre 19, 2014

http://www.kaosenlared.net/component/k2/98253-la-mano-corrupta

http://rebelion.org/noticia.php?id=191000

Premium

septiembre 4, 2014

Eres Premium. Gold. VIP-pass. Imaginemos una cola de cientos de millones y tú acabas de llegar. Tú puedes ir directamente a la puerta, sin mirar a esos miles que esperan. Tienes el derecho de sobrepasar a los demás. Pero de pronto te encuentras en la cola de los Gold y ahí prima el orden de llegada, en donde eres el trece mil quinientos treinta y dos. Ahí es nada. Mejor que ser el veinte millones cuatrocientos cuarenta y tres. La cola VIP también es más efectiva, un descenso calmo pero constante. Cierras los ojos y eres el siete mil cuatro cientos veinticuatro en tan solo un cuarto de hora. Lo cierto es que los Gold cuentan con más puertas de acceso, mientras los demás solo tienen una y está custodiada por Carolina63, de voz dulce pero sin piedad. Cierras los ojos y en una hora y poco ya estás entre los trescientos noventa y tres. Toda una ventaja. Miras hacia atrás e intentas vislumbrar al diez millones quinientos ochenta y dos. Jejeje. Cierras los ojos y Cerbero66 escanea tu tarjeta VIP-pass. Sientes la satisfacción y el prestigio al comprobar que todo está en orden. En las puertas Gold te preguntan cómo estas, que tal tu madre mientras te quitan la chaqueta. Ahora es momento de ponerse a trabajar. Llamas al primer cliente e intentas venderle una navaja suiza. Empiezas por lo más difícil, una operación arriesgada que no obstante te permitiría renovar la cuenta Premium a una semana de que expire el contrato actual.