Ese/a

Nadie sabe cómo, cuando ni por que. Lo cierto es que encontraron aquel cuerpo desgarrado, como si hubiera sido atravesado por las garras sobredimensionadas de una pantera. No hubo manera de identificarlo y la lista de desaparecidos era interminable, por lo que fue trasladado al fondo perdido de los anónimos después de una autopsia en la que la conjetura se apoyaba sobre la evidencia de la carne picada. Uno más. Otro más. El cuerpo urdido en la suma total de los sin-nombre. Quizás un número capicúa como resto de lo que una vez fue alguien.

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