Azul

Treinta y seis grados de mala leche, como siempre que sube al coche. Arranca. Pronto se encuentra con un atasco. Enciende la radio y un cigarro. Abre la ventana. Siente necesidad de verlo una vez más, por eso soporta el suplicio de las cláxones no sin algún que otro me cago en tu puta madre. Suda mientras escucha como el psicólogo en criminología, Bernabé Mato, habla de la psicología invertida como método para desenmascarar a un asesino en serie potencial. Afirma que a partir de los ocho años ya se pueden identificar síntomas, lo cual permite, con un tratamiento adecuado, encauzar los impulsos destructivos hacia alternativas creativas. Percibe como por el carril izquierdo se avanza, pero no por mucho tiempo, pues al cabo puede ver el rostro de una mujer rubia de labios hinchados, la cual, al sentirse observada, demuestra su repulsa con un dedo largo. La réplica viene con otro me cago en tu puta madre con intención de que se oiga. La tensión desaparece cuando puede avanzar diez metros. Se detiene y apoya los brazos en el volante. Ahora canta una niña sobre un amor profanado. La melodía sojuzga su cerebro. ¡¡¡Que bonito!!! Se llama Candelita y este es su primer single. Pronto se da cuenta de la presencia policial y de señales que avisan que los de la izquierda han de incorporase obligatoriamente a la derecha. Decide tomar un desvío acompañado por la voz de Rodríguez Rosa, secretario general del AMPA, que blasfema contra la iglesia, siendo interrumpido por la voz de Álvaro de Mendoza, portavoz de CASTA, que defiende lo divino lanzando constantes anatemas. Se interna por calles estrechas, definidas por semáforos y cruces. Aunque el camino que ha tomado es más largo, intuye que tardará menos tiempo en llegar. Siente necesidad de verlo una vez más. Acciona el pedal del freno al tiempo que se desatan dos voces adolescentes que declaman con efectos sensuales una pegadiza repetición, CHINGAME, CHINGAME. Acelera. Sabe que esta más cerca. Pronto podrá verlo una vez más. El deseo crece acompañado por la voz burlesca del analista de nuevas tendencias Oscar de la Cierva, el cual afirma que el próximo invierno se llevarán las líneas cortas y sencillas, rasgadas, azules, celestes y turquesas; lo débil como símbolo fascinante. Al fin llega, y tras aparcar, se encuentra con una cola. Treinta y ocho grados de mala leche atenuada. Sus labios parecen dibujar una promesa de satisfacción. Merece la pena sufrir los roces de otros cuerpos para verlo una vez más.

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