Domingo

Confundido entre centenares que avanzan hacia un escenario en donde esperan discursos que ampliarán y dotarán de contenido a un eslogan que absorbe el número y lo traduce en apoyos. Confundido entre millares de cabezas que miran directos hacia un punto focal que emite una oratoria, con comas y puntos tras los cuales se cuelan aplausos que marcan el impasse hacia nuevas palabras o vivas al eslogan. Confundido en un corro de piernas que bailan y saltan al son de diversas músicas, que con guitarras rasgadas, voces melódicas y frenéticas baterías acompañan la pronunciación del eslogan como punto final de la actuación. Confundido en un trasiego de pies que multiplican los vectores como inicio de la dispersión, valorando en silencio la fuerza que han alcanzado, satisfechos de su adherencia y de su cumplida conciencia.

 Abolido el rostro en las sombras de una sala de proyección, en donde las miradas son absorbidas por las imágenes que arroja la pantalla, las cuales toman la tercera dimensión gracias a las gafas estandarizadas que pueblan las cabezas. Abolido el tacto por objetos con relieve, pero carentes del soporte de la materia, lo cual no impide que las cabezas se inclinen hacia derecha o izquierda como acto reflejo provocado por un proyectil que vuela hacia los entrecejos. Abolidos los malos sentimientos ante el apasionado beso de dos extraterrestres como colofón final de una épica y justa guerra, hinchiendo los corazones con una deriva hacia un cielo con cuatro lunas arropadas de melosas voces angelicales. Abolida la fantasía por el retorno de la pantalla al blanco y un hágase la luz que obliga a los cuerpos a una irregular fila de salida, dividiéndose las opiniones en un me ha gustado o no me ha gustado, acompañado cada caso por un tono de satisfacción o de crítica desdeñosa.

 Seducido por la fotografía de una hamburguesa atrapada por un pan que apela a hornos tradicionales, y en la que se promete un peso de doscientos cincuenta gramos y un precio de seis con cuarenta, refresco gratis. Seducido por la irresistible oferta de la empleada con gorrito amarillo de seis jugosas alitas de pollo adobadas con curry con un sobrecargo de tan solo uno con cincuenta. Seducido por la aparición, en una lista de helados, de nata montada a lomos de un caballo de chocolate sobre el que cabe la posibilidad de un chorrito de caramelo liquido con un coste añadido de cero con cincuenta. Seducido por la posibilidad de un humeante café del que se asegura que proviene de ocultas y casi inaccesibles selváticas montañas, cuyo final despierta el gusto por un reflexivo cigarrillo, apoyado por la gratuidad de estar en el sillón de casa.

 Adormecido por voces radiofónicas que debaten en torno a la repercusión de la manifestación de la mañana, quitando o poniendo hierro y sosteniéndose sobre una rotundidad que en ocasiones roza el grito. Adormecido por la consecutiva voz que anuncia los últimos éxitos de taquilla, destacando la maravillosa historia de amor extraterrestre sobre el épico fondo de una guerra de liberación, con escena hot incluida, o la humana historia de un grupo policial que lucha contra el narcotráfico global de forma abnegada y secreta. Adormecido por la noticia del estudio realizado por el ministerio de sanidad entorno a la alimentación de los ciudadanos, en el que se enfatiza el crecimiento del consumo de productos que contienen un exceso de triglicéridos. Adormecido por una voz que en tono misterioso detalla los textos apocalípticos de una secreta secta, en los que lunas sangrientas, ríos revueltos, neonatos con tres brazos, erupciones volcánicas y la imagen de una virgen renacentista llorando sangre van desapareciendo del cerebro a favor del propio sueño.

 Dormido.

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4 comentarios to “Domingo”

  1. micromios Says:

    Colomer como me gusta que llegue el sábado para leer tu domingo.
    Los domingos de misa, sesión doble en el cine y película en la tele mientras comias tortilla con pa amb tomata que era rápido se han mutado como los protagonistas de la película y la comida sana. No sabes si es domingo con tanto chandal, la session doble no existe, sustiuida por la publicidad y ya no vamos a misa, preferimos soportar un miting tambien tiene al señor que predica en el desierto.
    Lo que no cambia es que la tele sigue adormeciendo aunque lance 1000 imágines gritonas por segundo.
    Salut

    PD: la grisor ha envaït el sud, plou cada dia i el vent no es prou decidit per emportar-se els núvols. Mai la primavera s’ha fet tant desitjada.

  2. eduard Says:

    Eres la voz en Off que lo que lo que a otros nos pasa desapercibido, o bien, no alcanzamos a ver, en consecuencia, racionalizar.

    Eres el gran pensador, el orador de palabras concisas y directas, el pistolero letal que dispara balas armadas de explosiva realidad.

    Eres un buen guionista que aún lo ignora, si bien, te tendré presente en cuanto haga mi primera película y te proponga para los Oscars.

    Eres grande Joan.

    Domingo Díaz Festivos

  3. fanou Says:

    Que domingo más lánguido…

  4. Fran Says:

    hecho cosa. objetalizado. dormido. gran postal melancolica. no podía ser otro dia que domingo. espero que el lunes te sienta mejor.

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