Física de la derrota

En la oscuridad del sótano reinan apesadumbrados ayes, gemidos, respiraciones, susurros que apelan a los tocamientos vecinos y cansinos cambios de posición que a veces se ven frustrados porque el hueco previsto está ocupado por una cabeza o un tronco o un brazo o una pierna. Un aire denso y caliente hiede por la mezcla de sudores, de la tierra encostrada en las pieles, de carnes gangrenadas, de pólvora y de las humedades de las paredes. La ingente población de piojos, pulgas, moscas y garrapatas, viajan por los cuerpos como si dispusieran de una moderna red de autopistas y aeropuertos, ensañándose con las heridas abiertas, inoculando la posibilidad de fiebres o encefalitis o tifus o disentería. Sin embargo, no es la enfermedad un temor, pues se sabe que apenas quedan unas horas o a lo sumo un día, como mucho dos, dependiendo de las prisas que se tengan afuera por acabar con el problema. Son quizás la fatiga y el dolor lo que impide una mayor intensidad del terror y de la angustia. Son quizás las palpitantes bocas, secas y llagadas, las que concentran el deseo en la demanda primaria de agua. Son quizás los quebrados oídos, en los que aún retumban los silbidos de las balas y las explosiones, los que favorecen el alejamiento de un mundo que ya no les pertenece.

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5 comentarios to “Física de la derrota”

  1. micromios Says:

    Hay cosas peores que la muerte deben pensar los seres para los que la unica esperanza es acabar. Asfixiante micro que rezuma desesperación.
    Salut
    PD m’alegra tornar-te a llegir tant aviat, encara que tant dur o mes que sempre. Espero que la primavera arribi aviat a la ciutat grisa i alegre els ànims.

  2. eduard Says:

    Dicen que nadie gana en la guerras, no lo creo. Lo que si sé es que la guerra no pierde ni muere jamás, sólo cambia de sitio y de tono.

    El Guerrero del Antifaz

    Salut, Anims i Forças

  3. fanou Says:

    Me recuerda a la historia de la chica que vivió cuarenta y pico días entre los cadáveres de su familia en una Iglesia en Ruanda.
    Definitivamente demasiado para mí.
    Buen relato, por eso.

  4. MX Says:

    Denso, áspero, real. Me gustó mucho la condensación.
    Saludos!

  5. annefatosme Says:

    Un texto tan claustrofóbico como un ataúd, donde se huele la muerte y su hedor. Cuanto se debe desear dejar de sufrir en condiciones semejantes! Malditas guerras y sus daños… colaterales, dicen los manda más que las diseñan.

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