Fin de fiesta

La fiesta se desarrolla bajo una gran carpa, sobre cuyo techo se proyectan dos marcas que apelan al estilo, la sofisticación y esa cosa casi indefinible que es el saber estar y que tiene mucho que ver con esa cosa casi indefinible que es el éxito social, el cual formalmente podría ser como la cantidad de conversaciones en las que se es capaz de participar o mejor, en la que se es bienvenido o requerido a participar; y cuya decoración tiende a la proliferación de espejos. La música es pegadiza e incita al coro, a la unión en una sola voz y a la similitud sentimental. Aquel que ha tomado cocaína dona un plus nervioso a esa cosa casi indefinible que es sentirse centro del mundo, de que las estrellas giran entorno al alma y de que Dios sopla en la orejita para encajarlo en un todo que tiene mucho que ver con el color del pelo o si es preferible llevar una camisa despedazada o un tanga rosa o turquesa. La apariencia de los cuerpos se configura según la combinación de diferentes elementos. Entre otros hay unos vaqueros rasgados de negro descolorido junto a uno bolso de imitación de cuero junto a unas gafas de estudiante antiguo junto a un lóbulo de oreja desmesuradamente abierto junto al tatuaje de un antiguo lema en letras chinas junto a un me gusta ducharme con sales minerales o ya me gustaría irme a la cama con ella o no me gusta el minimalismo o me compre el cinturón justo esta mañana. Hay abrazos, besos en las mejillas, sonrisas, holas, manos que se estrechan, adioses y de vez en cuando mamadas en los baños. No hay tragedia cuando alguien se ausenta, ya que todas las combinaciones son intercambiables entre sí, ya que cada cuerpo es por sí mismo un hecho irrelevante que tan solo cuenta en cuanto participe de esa bruma de palabras que es el murmullo. Nadie está de más ni nadie está de menos, y cuando el saldo de entradas y salidas arroja como resultado la balbuceante voz de un cerebro desorientado, que se ha quedado solo, con los altavoces ya interrumpidos, éste tan solo podrá sentirse protagonista de una zumba en un callejón humedecido por los servicios de limpieza municipales, turno de noche.

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Una respuesta to “Fin de fiesta”

  1. micromios Says:

    El gran teatro condesado bajo la carpa. Me ha dado vueltas la imaginación subida al carrusel de personajes que se mueven al compás de su propia música, ritmo o simplemente taconeo.
    Salut.
    PD: Ha començat l’estiu però no tenim per aquí la sensació d’ofeg dels dies calorosos, pot ser la calor es deixa estimar i no vindrà fins que li demanem a crits. El que si que venen són les rebaixes de totes classes: de sous, idees i costums barrejades amb les de les botigues.

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