El vigilante

Debes ser puntual, con el traje oficial impecable. No llevarás armas, pero tendrás autoridad para pedir documentos. Las gentes están obligadas a obedecer tus indicaciones. Ello, sin embargo, te exige que actúes con respeto, de modo que tu deber es dirigirte con usted, siempre, sin excepciones. Esto no significa que debas ser amistoso, antes al contrario, debes marcar un respeto distante, frío, que sugiera la posibilidad del descubrimiento de una falta. Dado nuestro historial de operaciones, hemos elaborado una lista de señales y signos que presentan un alto porcentaje de falta, de modo que es tu obligación conocer al detalle la lista y sus rangos porcentuales, así como de tener la capacidad de realizar combinaciones y estimar el grado porcentual de falta resultante. La lista se actualiza todos los días a las veinte horas.

Dicen que el primer día es difícil, que pedirle a una persona que se identifique para que pueda ser escrutada sin que se sienta ofendida es difícil. Dicen que siempre hay de antemano una barrera que hay que romper, una y otra vez. Esta incomodidad puede verse atenuada si se encuentra, en el perfil requerido, una falta. Pero cuando el resultado es negativo, dicen que no se puede evitar que uno se sienta violador. Dicen también que a algunos les gusta.

A efectos del chequeo de las identidades, se te dota de un portátil de no más de ciento cincuenta gramos, con el que podrás acceder a toda la información recabada acerca del requerido, una vez introduzcas la tarjeta identificativa en el puerto inferior izquierdo. Hemos dividido la información relevante en tres apartados: el policial, el económico, el especial. Lo primero que tienes que hacer es comprobar el apartado policial. En el sabrás si el sujeto está buscado o si guarda un pasado delictivo. En caso en que este buscado se te autoriza a utilizar las técnicas de inmovilización de manera expeditiva. Si no está buscado pero guarda un pasado delictivo deberás activar la opción “Sospechoso en el área”, aunque con la venia de dejarlo marchar. En el económico tendrás acceso a la deuda del sujeto, a sus plazos de pago y a sus impagos; así como a sus ganancias y oficio. Aquí debes considerar únicamente como falta los impagos, lo cual, no obstante, no te autoriza a la inmovilización, sino únicamente a marcar su ubicación y mandar la información al acreedor. Es posible que al impago vaya unida una orden de embargo, por lo que se te autoriza a realizar una valoración de lo que el deudor lleva consigo y determinar su confiscación en aras de entregarla al acreedor; tras lo cual debes dejar marchar al sujeto. Pocos serán los casos especiales con los que te encuentres, pero son quizás los más importantes. Aquí debemos poner especial énfasis en la categoría de infectado. Cuando te encuentres con un sujeto de tal calibre deberás inmovilizarlo ipso facto y pulsar la demanda de un equipo especial. Todo lo contrario con aquellos que enciendan la lucecita de inmunes, a los cuales deberás pedir disculpas y dejarlos marchar.

Por mi puerta pasa mucha gente y los signos a los que hay que atender se difuminan con la masa. No he retenido a nadie. No he sido capaz de hacerlo. Tengo dudas de si seré capaz de cubrir el cupo que me han asignado. Está mañana he decidido que debía centrarme en aquellos que llevaran bufandas rojas, descoloridas camisas de cuadros y vaqueros de aspecto barato, a ser posible con marcados rasgos étnicos. He podido leer que los signos de pobreza llevan asociadas un alto porcentaje de faltas como robos de cartera, venta de drogas, asaltos a tiendas de comestibles, inmigración ilegal. Pero esta determinación se ha visto abrumada por el exceso de gente que pasa por mi puerta. He sentido gran alivio cuando el primer requerido ha desvelado dos condenas cumplidas por robo con intimidación, aunque sin orden de búsqueda. Movido por la desesperación lo he hecho de manera aleatoria, sin atender a la cicatriz en la ceja, la piel morena de las calles y el chándal negro con franjas blancas. Dicen que los requerimientos aleatorios siempre conducen a un inmune. Debo tener más cuidado.

Debes ser consciente de que la probabilidad de encontrar una falta en los sujetos sometidos a requerimiento es alta. Esto significa que puedas verte sometido a violencia. Debes siempre considerar que un requerido es un enemigo en potencia que tiene capacidad de inmovilización. No todos los requeridos van a ser dóciles. Los infectados son en este sentido los enemigos más peligrosos, pues siempre hay que suponerles que llevan armas y han adquirido técnicas de combate. Aunque consideramos que tu formación en técnicas de combate es superior, debemos tener en cuenta que hay sujetos que dada su envergadura o por un inconveniente factor sorpresa te van a hacer imposible su inmovilización. Debes saber que en un radio de cien metros hay tres compañeros realizando idénticas labores, de modo que cuando te encuentres en una situación así te es lícito pulsar el botón de socorro. Ellos acudirán a tu punto y te ayudarán a inmovilizar al requerido a la espera de que lleguen los equipos especiales. Esto es reciproco, de modo que debes estar atento a la petición de ayuda de tus compañeros. Cuando esto ocurra, en la pantalla se te mostrará el punto de destino al que deberás acudir en el mínimo tiempo posible.

Empiezo a dominar a la masa. Mis ojos han aprendido a aislar sujetos y centrarme en la combinatoria de signos que presentan. Una chaqueta de pana, unas gafas de sol, zapatillas de suela gastada, una mochila de pellejo negro. Empiezo a cumplir con los cupos. También detecto que estoy engrosando las estadísticas de impagos. Un traje de seda blanco, con una corbata negra y una maleta de mano. Al abrirla encuentro un reloj de plata. Lo embargo. Aunque no es una orden directa, la decisión de embargar se realiza con objetos que tienen un valor superior a los cien euros. Dicen que si embargas por menos dinero puedes quedarte con el objeto. Un pendiente de diamantes, un pelo rizado, una corbata rosa, una nariz achatada, un portamonedas de cuero. Siempre he querido tener un portamonedas de cuero.

No será habitual, pero habrá días en los que se te facilitará la fotografía de un sujeto y una directiva que puede variar entre la notificación de la localización hasta la inmovilización expeditiva. Gran porcentaje de los rostros facilitados tendrán faltas graves policiales o serán infectados, por lo que una vez identificado deberás pulsar el botón de ayuda en el momento en que haya orden de detención. Asimismo debes saber que un rostro puede empezar la mañana con requerimiento único de localización y acabar el día con orden de detención. En este sentido es tu obligación estar atento a los posibles cambios de estatus del sujeto y mantener el ánimo en máxima alerta. También puede ocurrir que antes de empezar el servicio se te aconseje hacer especial hincapié en signos no habituales o con porcentajes escasos de faltas, como modo de rellenar algunas carencias estadísticas del centro de procesamiento de datos. No obstante, ambas situaciones pueden considerarse excepcionales dentro del decurso diario de los servicios.

Empiezo a preguntarme qué sensaciones son las que te atraviesan cuando llevas a cabo una inmovilización. Los días han pasado y ya no tengo problemas en cumplir con los cupos, pero aún no he encontrado a un buscado o a un infectado. Mis números engrosan las filas de impagos y de sospechosos en el área. Un alarde intuitivo me ha hecho creer que tras unos quevedos, un cabello prominente que se extiende por la barba, una americana con hombreras y vaqueros negros podía encontrarse un infectado. He sentido una violenta decepción cuando la base de datos ha arrojado ausencia de faltas. Después de dejarle marchar he escupido. Tengo crecientes deseos de practicar una inmovilización. A los requeridos que no tienen faltas solemos llamarlos sujetos blancos. Ellos me frustran.

Si durante el desarrollo de tus funciones se produce algún altercado ajeno a tu puesto, estás obligado a no intervenir. El orden público no forma parte de tus competencias. Esto es válido siempre y cuando tu vida no esté en peligro. Llegado el caso se te autoriza a la utilización de todos los medios que creas necesario para conjurar la amenaza, una vez hecho lo cual deberás reincorporarte a tu puesto y dejar que los equipos competentes hagan su trabajo. Esto seguirá siendo válido si por alguna razón se produce una tardanza en la respuesta por parte de los equipos de orden público. Es importante que interiorices esto, pues ni siquiera estás autorizado a intervenir en caso de infartos, agresiones de grupos contra uno solo sujeto o el abuso de una menor; los cuales pueden crearte un incontenible impulso de querer ayudar. Tu deber exclusivo es someter a identificación. Debes ser consciente de que consideramos como falta muy grave el abandono injustificado del puesto, lo cual se castiga con la suspensión y el sometimiento a valoración de las probabilidades de reincidencia, cuyo dictamen final puede versar sobre la expulsión del cuerpo.

No ha sido como había imaginado. Quizás se debiera por la calidad del sujeto. En mis especulaciones había determinado un perfil de hombre corpulento, estableciendo variantes tales como navaja, puños, huida o resistencia histérica. Quizás deseaba poner al límite mi conocimiento de las técnicas de inmovilización, pero con lo que me he encontrado es con un ser enclenque, que apestaba a vino, de caminar circular y al que he decidido requerir basándome en sus ropas llenas de remiendos y en el agujero en unas zapatillas que antes fueron blancas y por el que asomaba el dedo gordo encapuchado por el calcetín. Se le buscaba por hurto menor. Lo he inmovilizado con una sola mano.

Es recomendable crear un registro de rostros habituales que pasen por tu puerta. Este registro será de uso personal y versará sobre posibles trabajadores de la limpieza, kioskeros, repartidores o residentes en el área. Ello te permitirá detectar anomalías que muevan a una identificación además de realizar un seguimiento regular del estatus de aquellos que van a formar parte de tu cotidianeidad. Ello no debe conducirte al establecimiento de relaciones que vayan más allá del saludo mañanero o de un requerimiento más suave de lo habitual. Debes tener presente que un rostro habitual puede acostarse sin faltas y levantarse como uno de los más temidos infectados.  En este sentido te es lícito averiguar las causas de una ausencia prolongada o la aparición de un rostro nuevo en un uniforme familiar. Todo esto debes hacerlo con motivo de una mayor eficiencia en el desempeño de tu labor, lo cual, siempre supone un plus a la hora de someter a valoración un posible ascenso.

He encontrado un verdadero filón de hurtos menores con las ropas raídas o que presentan agujeros. Una gorra con media visera, los puños de la camisa ennegrecidos y mordidos, una mancha de lejía en los vaqueros. Solo las zapatillas eran nuevas y aun conservaban la etiqueta con el precio. Dicen que tras el hurto menor se esconde un gran mercado negro de ganancias millonarias. Sin embargo, hasta ahora solo he podido deducir que todos los hurtos menores, más que sembrados de dinero están escasos; y en los que preferentemente me he tenido que enfrentar a sujetos encorvados, huesudos, a los que es habitual que les falten dientes. En algunos he podido observar ojos vidriosos que me hacen pensar en la administración de algún tipo de excitante o calmante. Con ellos una sola mano me basta para efectuar una inmovilización. A veces sus huesos crujen. Dicen que el filón del hurto menor es la carne del novato.

Finalizado el mes recibirás un informe de productividad, en el que podrás observar las diferentes curvas de acciones realizadas, los porcentajes de signos asociados a faltas, así como el ranking de faltas descubiertas. También se añadirán una serie de recomendaciones que deberás observar como modo de corregir las posibles e inevitables deficiencias en el desempeño de tu labor. Debes saber que el ideal es el descubrimiento del mayor número de infectados. Lamentablemente con cada campaña hemos podido comprobar que su espectro no abarca porcentajes significativos de signos, por lo cual cabe decir que cualquier signo puede esconder a un infectado. En este sentido es lícito pensar que su descubrimiento depende del azar, de un requerimiento aleatorio, de una interpretación de signos errónea. Pero también ello nos ha llevado a pensar que hemos reducido significativamente el número de infectados que pululan por las calles, lo cual queda corroborado tras los últimos análisis históricos realizados por nuestros servicios de recabado de datos. Esto no debe dar pie a que bajes la guardia ni a que realices continuos requerimientos aleatorios en un afán por batir el record de infectados inmovilizados. Una cosa es el ideal y otra el deber, el cual no es sino el descubrimiento de faltas en los sujetos.

He decidido abandonar el filón de los hurtos menores. Me siento un tanto decepcionado, pues he detectado que entre ellos he repetido rostros, lo cual significa que pronto vuelven a circular después de que los haya inmovilizado y entregado. Dicen que les quitan lo poco de valor que tienen y les confiscan las drogas, a modo de fianza. Cuando abandonas un filón es necesario encontrar otro y arriesgo con unas gafas de cristal oscuro y pasta marfil, un diamante en la nariz, corbata de franjas rosas y turquesas dibujada en una impecable camisa de pálido morado en la cual esta bordada en hilo de oro la marca del dragón. Muestra fastidio y mis músculos se tensan. Deseo que me ataque. Pero me encuentro con un sujeto blanco. Le sonrío despectivo mientras lo dejo marchar. Tengo los puños cerrados. Insisto con el oro y requiero a una copia exacta de ese reloj que se anuncia en televisión mediante la sonrisa de un millonario en su velero. Mis músculos tiemblan. Los domino. Pido encarecidas disculpas. Creo que me las ha aceptado. Dicen que nosotros no somos inmunes. Reconozco que he perdido el control.

Por cada cuatro días de servicio gozarás de tres días de descanso con los que podrás descargarte del stress acumulado. Deberás dejar en depósito tu portátil para que podamos analizar los datos guardados y someter los resultados a evaluación, la cual se te hará saber una vez te reincorpores al servicio. No obstante, deberás estar siempre localizable. En este sentido una llamada no contestada significa un peso negativo durante la evaluación. Todo lo contrario si se contesta y se da la ubicación. No puedes superar un radio de cien kilómetros desde tu vivienda en caso de que desees viajar. Debes saber que estas llamadas no serán habituales, de modo que solo obedecen a razones de urgencia. Por lo demás recomendamos que no se visiten cines o tipos de espectáculos que requieran apagar el móvil, en caso de que consumas alcohol hacerlo de manera moderada y sin perder bajo ningún concepto el control. Las drogas están absolutamente prohibidas. En este sentido consideramos como condicionamientos positivos de la evaluación aquellas actitudes que optan por veladas en casa en torno a un thriller de acción llenado por una pizza y un refresco de cola, siendo conveniente si se goza de algún tipo de compañía no realizar alardes de la profesión que desempeñas.

Me decanto por unas zapatillas negras y un chándal azul marino con franjas blancas en brazos y piernas. Dudo si ponerme la gorra roja o no. En lo que no dudo es en ponerme el reloj deportivo que confisqué y cuyo cronómetro marca hasta las millonésimas de segundo. Salgo a correr. Mi móvil me permite escuchar música mientras corro, con alta calidad en el sonido. Sin embargo, ni el sudor ni la sonata me permiten distraerme de la especulación acerca del resultado de la evaluación. Nadie dice conocer a alguien que se haya topado con un inmune. Esprinto con la intención de no parar hasta que el cuerpo diga basta y así calcular el tiempo de resistencia. Jadeo. Compruebo que he batido mi propia marca. Nadie dice que les ocurre a aquellos que descubren a un inmune. Me llaman. Doy ubicación. Me piden que espere. Me siento en un banco que hay cerca. Ha llegado un compañero y me pide la tarjeta identificativa. La chequea. Finge que me la devuelve. Dicen que contra los infectados es primordial el uso del factor sorpresa para inmovilizarlos. Mi labio sangra.

 

Anuncios

Etiquetas: , ,

Una respuesta to “El vigilante”

  1. micromios Says:

    Nadie está libre. Denso relato que habla de males y miserias de una sociedad que desconfía de todo. Nadie queda inmune al gran ojo.
    Salut
    PD: feia dies que no et llegia, suposo que la feina a la ciutat grisa et deixa poc temps per escriure. Aquí ha començat la tardor literària i una munió d’actes estan programats perquè la literatura per uns dies tingui la il·lusió de que algú llegeix. La era Gutenberg encara no està definitivamente enterrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: