El otro cuerpo

Al terminar de limpiarse los dientes se da cuenta de que el incisivo superior derecho flojea. Después vuelve a la cama en donde ella ronca con fuerza. Desde hace un tiempo tiene mal los pulmones. Respira demasiado alcohol, demasiada cetona. Hay casas en las que le exigen una desinfección completa, y allí está obligada a utilizar detergentes especiales. La confianza hace que no utilice mascarillas. Agua caliente y dos paños. Respira a diario el excesivo aroma a limón, a fresa, a menta, a lavanda. No la ayuda que él fume en la cama, en la que especula alarmado sobre el futuro hueco en la boca.

Un pequeño golpe con el cepillo ha sido suficiente para que el incisivo se desprendiera. Ha sangrado y el corazón se ha acelerado. Cuando la hemorragia se ha cortado ha abierto la boca. El hueco ya es real. Simula su sonrisa. Solo se nota si abre mucho la boca, por lo que intenta recordar si en algún momento de su existencia diaria abrir mucho la boca es algo habitual. Vuelve a la cama. Ella ronca con las manos apoyadas en la frente. Están hinchadas y arrugadas, y cada arruga esta dibujada por una línea blanca, calcárea. Desde que empezó a trabajar se acostumbró a no utilizar guantes, por lo que ahora ya no le importa si sus manos no son bonitas. Enciende un cigarro. Más tranquilo determina que no hay muchos momentos en su vida en donde tenga que abrir mucho la boca.

El cepillo de dientes revela ahora un preocupante movimiento del canino superior derecho. Si le cae esta pieza no habrá sonrisa que se sostenga. Tiene los caninos largos y siempre se asoman, incluso en la más mínima de las sonrisas. Vuelve a la cama. Ella ronca con los pies descubiertos. Al igual que las manos, están definidos por la hinchazón, a lo que hay que sumar dos creciente juanetes que deforman sendos dedos gordos. Las varices se multiplican en el talón y lo vuelven azulado, necrótico. Pasa muchas horas de pie o arrodillada, a veces de puntillas para llegar a las esquinas, frotando, escobando, aspirando, tirando, subiendo y bajando escaleras con un cubo lleno de agua a cuestas. Enciende un cigarro. Le preocupa el hecho de que se le hará más difícil morder los bocadillos, lo cual le hará indispensable recordar que siempre deberá morder con la izquierda, además de contener las sonrisas.

Ha caído el canino con el leve roce del cepillo y los efectos en su aspecto no se han hecho esperar. Después de que se haya cortado la hemorragia comprueba que la sonrisa ya no se sostiene y que el hueco abierto amenaza con tragar todas las miradas. ¿Qué te ha pasado? Nota incluso que empieza a tener mejillas chupadas. Vuelve a la cama. Enciende un cigarro. Ella está de espaldas. Parece que no ronca. Se acerca, poniendo atención. Parece que no respira. Le tira el humo directo en la cara, sabe que eso la molesta, pues la mayor de las veces acaba en toses roncas que pintan su cara de rojo. La zarandea. Parece que no reacciona. Con una sonrisa que pronto deriva en carcajada, se determina a esperar treinta minutos antes de tomar el pulso y confirmar que al fin ha ocurrido, mientras decide que con el dinero del seguro lo primero que hará será reconstruir su dentadura.

 

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS,

ESPECIALMENTE A CARME Y EDUARD

 

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2 comentarios to “El otro cuerpo”

  1. Heraldo de Estrellas Says:

    Una historia interesante, en verdad que si es interesante, me hizo imaginarme muchas cosas, supongo que lo que hice fue ver parta de mis historias en la suya, algo que no se puede evitar casi nunca.

    Un saludo desde http://lunare.wordpress.com/ ojala pueda pasar a dejar un comentario en mi blog, gracias de antemano.

  2. micromios Says:

    Corto y directo a la yugular, o a la dentadura. Por una vez y sin que sirva de precedente tenemos un ganador, aunque sea a costa de una muerte. Muy buen inicio de año, no solo es un deseo, es lo que he pensado al leer el relato y lo bueno que me ha parecido.
    Salut
    PD: em sento molt afalagada que m’hagis mencionat, la veritat és que pasar per aquí i llegir és un exercici molt recomanable per a airejar les meves idees que de quan en quan es queden estancades no pel fred sino pel conformisme.
    Et desitjo el millor dels anys.

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