Corazones heridos

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Lunes y martes libre, después tres días en el turno de noche, sábado libre, y de domingo a domingo siempre de ocho de la mañana a seis de la tarde. Buena semana, piensa, aunque la segunda es una putada que culmina con cuatro días libres que ya empieza a planear. Después de la putada siempre espera una compensación. No obstante, habla de putada porque siempre acaba con el hombro izquierdo amoratado y con la obligación de tomar anti-inflamatorios que cree que le irritan el carácter. Normalmente empieza a notar dolores al tercer día consecutivo. Los dos primeros días sirven como sedimentación. Tiene un compañero que se aplica crema de yerbas de las montañas después del trabajo y dice que le van bien. Pero él siempre olvida y el dolor es el recuerdo de que podría cuidarse mejor. Lo ideal es cuando trabaja tres días y luego tiene un día libre o dos. Es cuando se da cuenta de que le gusta el trabajo y la posibilidad de disfrutar de un tiempo libre que le permite caprichos por encima de la media. Sobre todo le gusta salir al campo, a pueblos en los que quedan unos cincuenta habitantes o menos, pero que conservan fonda para que gente como él pueda comer y dormir y observar a esas gentes que cogen el coche para ir a la ciudad y comprar provisiones en los supermercados. Le resulta curioso el contraste entre esas gentes que toman un carajillo en la fonda y sus excitadas compulsiones comprando conservas que van desde el pulpo a la vinagreta a tomate con berenjenas hechas por la abuela. Al fin y al cabo las ciudades han crecido tanto que ya no quedan a tres días de camino. Ahora bien, es mejor no ir por allí los domingos, pues es entonces cuando la cuidad va al campo y la fonda se ve desbordada por peticiones de cocido, vinos y quesos de la región. Martes es el mejor de los días, pues es cuando la marea de urbanitas queda borrada tras el recuento de la caja. Los veranos también son una buena época para visitarlos, pues quedan olvidados a favor de la playa, cruceros o visitas culturales a ciudades con una historia de colas interminables. Sobre todo le gusta escuchar cuando se expresan libremente al calor de un vaso de tinto, cuando ya se han olvidado de que él está y sorprenden con expresiones que lamentan la decisión del alcalde de cambiar el nombre a la plaza mayor o de la posibilidad de que el panadero este jugando con Juanita, soltera y cachonda, odiada por las mujeres decentes y la más buscada cuando se está seguro de que nadie mira. Suelen algunas de esas Juanitas tomar al extranjero como una esperanza o como un algo exótico con respecto a sus escarceos habituales. Siempre las busca, sobre todo para dar rostro a la fantasía que se le despierta cuando se imagina mecánico o fontanero que sabe que su mujer está con la hermana de compras por la ciudad y que a lo más pronto llegará en el autobús de las seis. No obstante, nunca se arrima a menos de cinco metros. Tan solo las observa y las radiografía para guardarlas en su memoria.

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Prefiere ponerse el uniforme en el cuartel, de modo que tras la ducha se viste de paisano. Toma un café. Antes se ha puesto la crema para el hombro y ahora siente que quema un poco. Nada grave. Lo importante, piensa, es no olvidar su aplicación en los días siguientes, de lo contrario se le hinchará, se le enrojecerá y hará que el trabajo se afiebre, aumentando las probabilidades de fallo y sus consecuencias. El último año cumplió sanción dos semanas porque apoyó la culata más abajo del hombro, dado que el dolor era ya insoportable, y el disparo salió demasiado alto. Sabe que hay compañeros que fallan a conciencia para que les sancionen y puedan disfrutar de dos semanas más de vacaciones, eso sí, no pagadas. Pero ese no es su estilo, ya que prefiere ser certero. Normalmente apunta entre los ojos, pues sabe que si se desvía algunos centímetros la bala seguirá siendo letal. Sabe que hay compañeros que apuntan al corazón. Cada cual tiene libertad para elegir entre los puntos que causan muerte inmediata. No obstante, la seguridad se alcanza cuando el jefe de pelotón da el disparo de gracia. Sin embargo, solo en algunas ocasiones apunta al corazón. Cuando lo hace, y después del servicio, apunta fecha y hora y al final de cada mes realiza un recuento de excepciones realizadas. Normalmente no puede distinguir entre los rostros de las partidas a eliminar, pero de vez en cuando aparece el rostro de una de esas Juanitas cuyo pueblo visitó recientemente. Es ahí cuando baja el punto de mira y lo posa en el corazón. El corazón de las Juanitas, piensa, ese corazón herido por la mala suerte de no haber encontrado en su momento el marido adecuado. Una bala que aplaca el dolor y que da un puntito de incertidumbre a un trabajo monótono, en el que los días de mucho trabajo liquidan partidas cada diez minutos, sin pausa. Apuntar,  disparar, cargar. Descansar el brazo mientras retiran una partida y entregan otra de diez. Apuntar, disparar, cargar. Si no fuera por las Juanitas no podría mantener la atención. Cuando entra una partida abre bien los ojos y mira a cada miembro. Ha desarrollado la capacidad de encuadrar directamente los rostros de las mujeres y cotejarlos con la memoria. Si es una Juanita intenta ponerle pueblo. En algunas lo consigue lo cual le da autoridad para apuntarse un tanto, el cual siempre es un +1 en números rojos al lado de la fecha. Dada la escasez de tantos, estos adquieren un valor especial que le cargan con la sensación de que van a venir días de suerte, de modo que cuando termina la jornada se siente con fuerzas para salir a tomar unas cervezas, con la esperanza de que una Juanita de barrio se deje invitar a unas copas.

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2 comentarios to “Corazones heridos”

  1. micromios Says:

    Espléndido texto, me pareció especialemte bueno la introducción del personaje hasta darte de bruces con él. Merecería muchos comentarios.
    Salut
    PD pluja i sol, ja ha arribat la primavera i la moguda social.

  2. Abacuc Says:

    la vida es un camino repleto de corazones heridos, solo observando en un banco de un plaza, o desde un autobus se pueden ver personas que pueden llevar consigo….verdaderos
    corazones heridos.

    A por cierto, y hablando del tema, desde sevilla tierra oriunda de los corazones heridos……hay ciertamente uno que me ha dicho, que si puedes te pongas en contacto con el….ya sea via telefonica…

    Es nuestro común amigo….manue el huevo……

    Un saludo desde la tierra de los futuros imposibles……

    Abacuc.

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