Wally

Es la gota que cae en la lente de la cámara. Luces de coches amarillentas. Neones estropeados. Siluetas emborronadas. Toma el sombrero salado del marinero que se deja arrastrar por el remolino dulce de las esquinas, el río sobrexcitado de las esquinas, donde el turco te vende heroína y el tailandés metanfetamina a cambio de una bolsa infantil de pica pica. Toma la calle de esa madre que busca los pañales sietemesinos en un veinticuatro horas y a la que las bocinas y las ventanillas confunden con la puta desdentada que todo lo traga, que todo lo caga; esa que se deja hacer a cambio de la gota negra que corre por el papel de aluminio. Toma. No tienes nada que perder. Es literatura. Es la literatura que dice que no tiene suelto cuando le piden una moneda en la parada del bus. Toma tu cuento. El bus treinta y tres; ese que termina en el cemento multiplicado en un millón de ventanas. La ventana perdida. ¿Dónde está Wally? El cuento empieza por Wally, ese de la cola del pan y un café con mucho azúcar. YO.

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Una respuesta to “Wally”

  1. micromios Says:

    Wally, en todas partes rodeado por turbas de gentes. Yo nunca pude encontrarlo.
    Salut
    PD acabat un estiu molt profitós, amb poca calor, molta pluja i algún lloc d’un món cada cop més boig

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