Posts Tagged ‘automatismos interrumpidos’

Muérdete la lengua

agosto 17, 2015

Un porrito y a dormir, piensa. O quizás una película mala, de zombis, barata, que ayude a cerrar los ojos. O quizás preparar algo de comer, una pizza margarita congelada, canelones boloñesa congelados o un filete barato pero en buen estado de ternera. La indecisión aumenta con las caladas. Cierto que los ojos ya se están entrecerrando, que el objetivo es dormir; pero cree que lo conseguirá con mayor confort si apaga las luces y enciende la pantalla o con el estómago lleno. Lo que más pereza le da es cocinar, pero sabe que el estómago no tardará en reclamar y se desvelará. SI tuviera la suerte de dormirse antes de que ocurra sería lo perfecto, pues se ahorraría el trabajo y adelgazaría un poco, jeje. Pero antes de que pueda decidir nada, cuando el estómago empieza a emitir las primeras señales y parece inevitable abrir la nevera, llaman a la puerta. Huele a porro. No quiere abrir, pero insisten con el botoncillo. Se asoma a la mirilla. Es un hombre, calvo, con una camisa blanca, pantalones de pinza negros. Parecería un camarero de no ser por la bolsa que lleva, cuya correa parte en diagonal el pecho. Vuelve a llamar y dice en voz alta que es la policía. Mierda. Huele a porro. Se pregunta si los vapores se cuelan por la ranura de la puerta. El tío insiste. Mierda. Sé que está ahí. Sin orden de registro no está obligado a dejarle pasar. Además, el porrito lo ha fumado en su casa, de forma privada. Antes de que dé otro timbrazo abre. Hubiera querido cortar el paso del policía pero este se cuela sin problemas. Experiencia. Una vez dentro hace gestos de oler mientras le muestra la placa. Mierda. Le pide que salga a la entrada, que no le ha dado permiso para entrar; y que si tiene orden de registro que la muestre y que si no la tiene que salga. El policía se sonríe. ¿Orden de registro de quién? Del juez. El policía se sonríe. ¿Qué juez? El juez competente. Después el policía le suelta una bofetada. ¿Has visto por aquí un juez?, pregunta el policía mientras le muestra la palma de la mano, la cual hace a la vez de orden de registro que no va a hacer efectiva dado el aroma a cáñamo. Solo pasaba por aquí y me he dicho: ¿por qué no pararme en esta puerta y soltar una bofetada al afortunado?

Clic

julio 7, 2011

La guerra va a empezar en cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero…

Con un clic lee la primera página de un periódico digital en donde hay tsunamis en parajes orientales, la muerte de un escritor, la amenaza de la guerrilla, la explosión por causas desconocidas en una planta aeronáutica, el tobillo desgarrado de una estrella de futbol, la opinión de Anselmo Cifuentes, Gorbas Mau, Esperanza Domínguez, Todos y nadie. Con un clic profundiza en la crónica de la muerte de un profesor a mano de sus alumnos. Fue un linchamiento a la vieja usanza. Cuarenta y cinco alumnos que se abandonaron a la ira y a la furia y despedazaron literalmente el cuerpo del profesor, cuya vida estaba llena de sombras. Se especulaba sobre tiranía, abusos sexuales, LSD filtrado por alguno de los conductos del aire, maltratos, posesión infernal transitoria. El psiquiatra forense Carmelo Seisdedos escribe en clave de enigma bajo el titulo “Algo ocurre en las aulas de nuestro país”. Con un clic envía un breve comentario en el que de manera contundente afirma que el mundo está enfermo. Con un clic observa la foto de una chica desnuda sentada sobre un caballo. Tan solo lleva botas altas con lazos y un mínimo sobrero de cowboy mientras sonríe e invita de lejos. Rechaza la invitación y con un clic accede a la historia de María Cifuentes, la cual, después de unos años de preparación, consiguió convencer a su marido para que asesinara a las hijas de los vecinos. Un especial sobre mentes criminales ofrece enlaces a casos como el de Julio Guey, el dentista, que quitaba uno por uno los dientes de sus víctimas; Conchita Alonso, la cantora, que obligaba a sus víctimas a escuchar día tras días sus canciones mientras morían lentamente de inanición; Jackson Felipón, el abogado, que con el volumen 66 del anuario de derecho civil molía los sumisos cráneos de sus víctimas. Con un clic se decide por Jandro Garcés, el mentalista, que mirando fijamente a los ojos y en absoluto silencio lograba que la víctima pidiera ser asesinada. El modo en que lo hacía era tan variado que los investigadores dedujeron que la víctima también demandaba el modo en que debía efectuarse el homicidio. Con un clic lee como la víctima número 11 pidió que le desollara palmo a palmo mientras se retorcía atado a una mesa de operaciones. Con un clic acepta el desafío de enfrentarse a la mirada de Jandro y observa una foto de éste en la que mira con la cabeza gacha, lo cual dota de profundidad a sus ojos. No obstante, es incapaz de sentir el embrujo, lo cual le decepciona un poco y con un clic cambia para conocer la historia de la sociedad secreta de los Hermanos Redentores, fundada en el siglo XVI y de la cual se sospecha que está a un paso de alcanzar sus objetivos. El misteriologo Josh Winchester escribe que sus miembros se consideran meras piezas en el tablero de la historia de la humanidad. Su principal objetivo es la instauración de un orden mundial tutelado por ellos, para lo cual no dudan en liquidar a todo aquel que se interpone en sus planes. Josh Winchester especula que la muerte del escritor y experto en sociedades secretas Ken Marshall no fue por una apoplejía sino por el veneno bautizado como Aurora, cuya fórmula solo conocen los miembros más antiguos. En su diario Marshall asegura una y otra vez que está a punto de realizar un descubrimiento relevante. También afirma que el nivel de infiltración de sus miembros en las capas más poderosas del mundo es tan elevado que les ha hecho creer que el Día de la Redención está cerca. Con un clic observa la foto de una rubia de largas piernas. Lleva patines, un mini short rojo, una ajustada camiseta con un pollito amarillo estampado mientras realiza el signo de la paz con el brazo izquierdo extendido y con la otra mano parece que juega con la coleta, lo cual aniña el rostro. Con un clic se interesa por el testimonio de un agricultor de Arkansas, el cual junto a un cráter de diámetro indeterminado certifica que los extraterrestres son cien veces más inteligentes que los humanos, que lleva implantado un chip en el cerebro que se activa cuando vienen a visitarle y que cuando esto ocurre graban en su cerebro consignas para desmembrar el mundo. Con un clic descubre que en el último mes se han producido numerosos avistamientos a lo largo y ancho de África, lo cual hace preguntarse al físico nuclear y ufólogo Michael Hunziker a qué se debe ese interés por el continente negro por parte de los extraterrestres, llegando a la conclusión que es allí donde puede encontrarse el misterioso origen de la humanidad. Con un clic descubre que las guerras del futuro serán por la escasez del agua y que lentamente los estados-nación irán desapareciendo en pequeñas zonas de control de acuíferos parecidos a reinos taifas, fuertemente armados y defendiéndose de masas sedientas que caóticamente lanzarán sus ataques desesperados. Con un clic se adentra en las noticias urgentes y descubre con  temor que el enemigo finalmente se ha decidido a atacar. Suenan alarmas. Con un clic cierra la pantalla y se asoma a la ventana. Puede ver los primeros destellos, aun lejanos, disonando de la noche. Se vuelven regulares. Calcula que cada cinco minutos, al tiempo que percibe como se van acercando, rápidos, por lo que piensa que se trata de un bombardeo de nivel, sin más objetivo que destruir el máximo posible. Después, estallan las ventanas.

http://www.youtube.com/watch?v=M4WJlLNIsyY

Decepciones

noviembre 3, 2010

Aplausos, Hermenegildo Santiagosa es un albañil de treinta y cuatro años que explica a la presentadora del programa VIDAS, Candela Daoudbwali, cómo perdió a su mujer y a sus hijos por culpa de la cocaína. Ahora quiere una segunda oportunidad, pues sigue enamorado y ya se ha rehabilitado. Lo que no sabe Hermenegildo Santiagosa es que Maria Rosa Verdinéz, su ex –mujer, ha rehecho su vida con Facundo Smith, un acaudalado hombre de negocios que quiere a los hijos de ellos como si fueran propios. El tema del día se llama DECEPCIONES y con esta palabra se configura el rostro de Hermenegildo cuando ve aparecer al radiante hombre de la que aún considera su mujer mostrando su reloj de oro y afirmando que él ofrece calidad de vida y una actitud responsable frente a una vida desorganizada con apariencia de rehabilitación. Después de unas palabras de consuelo Candela da paso a Martxelo Gudari, aplausos, el cual entre sollozos amanerados narra cómo en una noche loca engañó a su novio con tres compañeros de trabajo y ahora necesita confesarlo. Después de esto Candela pide a Martxelo que abandone el plató para dar paso a Mohammed Xian, aplausos, el cual solo tiene palabras de amor hacia Martxelo, pues no solo es el amor de su vida, sino el que le ha dado estabilidad emocional y un punto de madurez y responsabilidad que hace que sus padres se sientan orgullos de él, cosa que nunca había ocurrido hasta el momento. Todo esto cambia cuando aparece el rostro de arrepentimiento de Martxelo en una pantalla, aplausos, y confiesa su falta, al final pide perdón. Mohammed rompe en histéricas lágrimas y abandona rabiosamente el plató al tiempo que Martxelo vuelve y afirma que era una reacción que esperaba. Candela confiesa la esperanza de que se arreglen pues hacen una bonita pareja y después da paso a José Antonio Cosí y Manuela Esparza, aplausos, padres que presumen de Lisa Cosí Esparza, niña de dieciséis años de edad con el mejor expediente académico del país además de nadadora que sacrifica su juventud para prepararse para los próximos juegos olímpicos, en donde cuenta con posibilidades de obtener una medalla. Los rostros de los padres mudan de expresión cuando aparece Lisa, aplausos, y anuncia entre temblores los resultados positivos de un análisis de VIH así como de un embarazo en su tercer mes de gestación. Pero eso no es todo, pues Candela da la orden de que aparezca Joseba Gross, aplausos, heroinómano parado con hepatitis C incluida y al que Lisa declara su amor incondicional y hasta la muerte mientras se abrazan y se besan delante de los desencajados padres. Candela aconseja que hablando quizás se reconstruya la felicidad de la familia y de manera solmene da paso al último invitado del día, el general Francisco Hernández de la Varselleta, aplausos, jefe del estado mayor y ministro de guerra, el cual con graves palabras anuncia la ruptura unilateral de las negociaciones iniciadas con el enemigo, la movilización general y el establecimiento de un toque de queda entre las 18 horas hasta las 6 horas. La paz ha terminado, aplausos y títulos de crédito.