Posts Tagged ‘Microrrelato’

Mapa interactivo de la muerte

septiembre 3, 2016

Muchas formas hay de morir y ninguna parece agradable. Quizás lo agradable sea ponerse en la piel del agente que causa la muerte. Si es de los que piensa así, déjese sumergir en nuestro mapa interactivo de la muerte, en donde con un solo clic puede elegir cualquier ciudad del mundo, cualquier calle del mundo, cualquier habitante del mundo y desearle o adjudicarle, entre un abanico casi infinito de opciones, fecha y modo de muerte. Pero eso no es todo, ya que la aplicación permite, por un módico precio, formar conjuntos de individuos y someterlos a una letal hambruna o enfrentarlos entre si y dejar que el azar de las balas acabe con todos ellos. Déjese llevar por la tentación de organizar un genocidio o encarezca los precios del trigo que elimine de una tacada a todos aquellos que no puedan pagarlo. Pero si la guerra y la sequía no es lo suyo, recurra al clásico cáncer de pulmón y juegue con la ironía de optar por alguien que ni fumaba ni bebía y recorría diez kilómetros al día. ¿Por qué no ese vecino tan pesado y musculoso que presume de salud? Miles de opciones, miles de combinaciones entre las que no puede faltar la exclusiva posibilidad de planificar su propia muerte. Que nadie elija por usted y descárguese ya nuestro mapa interactivo de la muerte.

Muérdete la lengua

agosto 17, 2015

Un porrito y a dormir, piensa. O quizás una película mala, de zombis, barata, que ayude a cerrar los ojos. O quizás preparar algo de comer, una pizza margarita congelada, canelones boloñesa congelados o un filete barato pero en buen estado de ternera. La indecisión aumenta con las caladas. Cierto que los ojos ya se están entrecerrando, que el objetivo es dormir; pero cree que lo conseguirá con mayor confort si apaga las luces y enciende la pantalla o con el estómago lleno. Lo que más pereza le da es cocinar, pero sabe que el estómago no tardará en reclamar y se desvelará. SI tuviera la suerte de dormirse antes de que ocurra sería lo perfecto, pues se ahorraría el trabajo y adelgazaría un poco, jeje. Pero antes de que pueda decidir nada, cuando el estómago empieza a emitir las primeras señales y parece inevitable abrir la nevera, llaman a la puerta. Huele a porro. No quiere abrir, pero insisten con el botoncillo. Se asoma a la mirilla. Es un hombre, calvo, con una camisa blanca, pantalones de pinza negros. Parecería un camarero de no ser por la bolsa que lleva, cuya correa parte en diagonal el pecho. Vuelve a llamar y dice en voz alta que es la policía. Mierda. Huele a porro. Se pregunta si los vapores se cuelan por la ranura de la puerta. El tío insiste. Mierda. Sé que está ahí. Sin orden de registro no está obligado a dejarle pasar. Además, el porrito lo ha fumado en su casa, de forma privada. Antes de que dé otro timbrazo abre. Hubiera querido cortar el paso del policía pero este se cuela sin problemas. Experiencia. Una vez dentro hace gestos de oler mientras le muestra la placa. Mierda. Le pide que salga a la entrada, que no le ha dado permiso para entrar; y que si tiene orden de registro que la muestre y que si no la tiene que salga. El policía se sonríe. ¿Orden de registro de quién? Del juez. El policía se sonríe. ¿Qué juez? El juez competente. Después el policía le suelta una bofetada. ¿Has visto por aquí un juez?, pregunta el policía mientras le muestra la palma de la mano, la cual hace a la vez de orden de registro que no va a hacer efectiva dado el aroma a cáñamo. Solo pasaba por aquí y me he dicho: ¿por qué no pararme en esta puerta y soltar una bofetada al afortunado?

Cómo cazar humanos

marzo 30, 2015

Elíjase una calle. La calle debe ser conocida, sobre todo la densidad peatonal y los horarios de máxima y mínima afluencia. Es preferible comenzar cuando la densidad es mínima, tendente a cero. Comiéncese a barrer y hágase montoncitos de deshechos. Dada la tendencia del humano por acercarse a la basura es preferible una calle de hoja caduca pues permite montones más frondosos y visibles, sin descartar el poder de las colillas y las latas de cerveza. Decídase el método de atrape, que puede variar del cepo a la cuerda tensa. Entoces espérese a que las leyes de atracción se cumplan.

¿Te acuerdas?

enero 30, 2015

Han cambiado el panel publicitario que hace frente a su casa. Antes era un coche deportivo de gama alta metalizado en negro, con solo dos plazas pero con seiscientos caballos de potencia. Ahora no esta claro lo que quieren vender. Hay una pregunta, ¿te acuerdas?, escrita sobre la fotografía en blanco y negro de una furgoneta blindada aparcada en medio de una planicie. Quizás quieran vender el remake de alguna película o serie de recientes acontecimientos históricos. Algo así como el robo del siglo o más político tipo ejecuciones sumarias. Publicidad progresiva. Mañana se concretará la fotografía, quizás en un actor y pasado mañana tendremos la respuesta final. Mantener la expectativa hasta el impacto final para conseguir al cliente. La fotografía del furgón se queda durante toda la semana, no obstante, la siguiente placa publicitaria hace referencia a la libertad consecuente de poseer un V12, una carretera vacía y un horizonte infinito, anaranjado. Se olvida del furgón. Ya le gustaría tener ese coche, ese ronroneo que con el solo roce del calcetín alcanza no sé cuantos miles de revoluciones. El deseo del coche, preferentemente rojo, chillón, para que todo el mundo mire, para que todo el mundo lo desee y le deseen a él. Espera el tranvía. El deseo y el triste asiento individual que le ha arrebatado a una vieja, la cual parece que tiene dificultades para escuchar y que con la cabeza gacha no se lo toma a mal. La única pena es no haber cogido el periódico gratuito, pero sabe que si ahora se levanta el moro de la izquierda o la negra de la derecha le quitarán el sitio. Están esperando, acechando, cuando repara que hay un cartel colgado, justo enfrente de él, en donde hay una pila de cadáveres en una fotografía en blanco y negro. Piensa que solo faltan los palés. Quizá distribuirlos en grupos de cien. Lee. La historia se repite. Le extraña que no haya ninguna cuenta bancaria, pues parece publicidad humanitaria. Estudia la foto. Solo están los cadáveres sobre un fondo gris. Parece que no hay responsables. Solo están ahí, perfectamente ordenados. La historia que se repite es una pila de cadáveres. ¿Te acuerdas? Entonces acontece el infarto.

Premium

septiembre 4, 2014

Eres Premium. Gold. VIP-pass. Imaginemos una cola de cientos de millones y tú acabas de llegar. Tú puedes ir directamente a la puerta, sin mirar a esos miles que esperan. Tienes el derecho de sobrepasar a los demás. Pero de pronto te encuentras en la cola de los Gold y ahí prima el orden de llegada, en donde eres el trece mil quinientos treinta y dos. Ahí es nada. Mejor que ser el veinte millones cuatrocientos cuarenta y tres. La cola VIP también es más efectiva, un descenso calmo pero constante. Cierras los ojos y eres el siete mil cuatro cientos veinticuatro en tan solo un cuarto de hora. Lo cierto es que los Gold cuentan con más puertas de acceso, mientras los demás solo tienen una y está custodiada por Carolina63, de voz dulce pero sin piedad. Cierras los ojos y en una hora y poco ya estás entre los trescientos noventa y tres. Toda una ventaja. Miras hacia atrás e intentas vislumbrar al diez millones quinientos ochenta y dos. Jejeje. Cierras los ojos y Cerbero66 escanea tu tarjeta VIP-pass. Sientes la satisfacción y el prestigio al comprobar que todo está en orden. En las puertas Gold te preguntan cómo estas, que tal tu madre mientras te quitan la chaqueta. Ahora es momento de ponerse a trabajar. Llamas al primer cliente e intentas venderle una navaja suiza. Empiezas por lo más difícil, una operación arriesgada que no obstante te permitiría renovar la cuenta Premium a una semana de que expire el contrato actual.

La autoridad competente

febrero 16, 2014

Veamos: Se ha identificado en el sujeto una propensión a la queja. Todos sabemos que la queja en un primer momento induce inevitablemente a asignar el caso a la policía del pensamiento. No obstante, contamos con pruebas de que la queja no conlleva ninguna proclama a la necesidad de un cambio en el sistema. La queja es más bien de corte existencial, es la queja ante el absurdo de la vida. En este sentido el caso compete a la policía del sentimiento, pues al fin y al cabo, esto es algo que se arregla con pastillas.

Un segundo cualquiera

mayo 21, 2012

Todo ocurre en un segundo. El disparo y el impacto de la bala. Un segundo que condensa en sonido millones de palabras vertidas sobre el nervio y que formaban el tiempo previo a la condensación, su proceso. Condensación de la que no se fue capaz de controlar la presión. Todo estalla. El impacto es sobre el corazón. Un dedo el que aprieta el gatillo. El gas queda liberado y todo se vaporiza con las crecientes sirenas. Una ambulancia es inútil por lo que cabe suponer que solo es menester poner las esposas, ya que no hay huída sino una asunción de lo hecho surgida de la lógica del sentimiento. Un suspiro de alivio, liberador. Todo ello pese a la detención, pese a la  culpabilidad manifiesta y manifestada, sin vacilación, con un deje calmo, en el que se adivina el descanso después de un tiempo tenso, febril, agitado. Es el descanso del culpable, que vacío sube al coche de la policía y mira con ojos perdidos a la muchedumbre que rodea y comenta. Ni siquiera los primeros flashes y focos le perturban. Se ha liberado de sí mismo. Al cabo de los días dirán que era un loco. Pero él sabe que ha dejado salir al diablo, que se lo ha sacado, y que la única forma de hacerlo era mediante un homicidio arbitrario.

En venta

junio 11, 2011

Tengo este dedo a cuatro cincuenta. Pero si quieres pasar a mayores te ofrezco un riñon por dos mil. También el pulmón, aunque dados los problemas derivados este no lo doy por debajo de los diez mil. También te daría el corazón, pero ya se sabe que se vende lo que sobra. Si me apuras mucho puedo prescindir de un ojo, de una mano, de un pie. Aún no tienen precio, pero tras una primera mirada están piezas van caras, pues afectan al aspecto e invocan al horror frente al espejo. Lo más barato que tengo es el pelo, a dos por corte completo, precio razonable si se tiene en cuenta que hay quien paga ocho porque aún no me conoce. Entremedias podría estar un trozo de hígado, no te digo que no, pero primero tengo que estudiar los problemas que se derivan de ello. Por lo demás, el semen te lo doy gratis, porque si me metes mano, ya estás pagando.

La cruz de hierro

agosto 14, 2010

Un niño de seis años berrea y patalea en el vagón seiscientos veintitrés de la línea catorce del metro. Veinte años más tarde, el día en que será condecorado por los servicios prestados, la madre recordará la anécdota como una afrenta graciosa y una muestra temprana de su carácter indomable, mientras mira el muñón de lo que antaño fue su manita.

Física de la derrota

marzo 18, 2010

En la oscuridad del sótano reinan apesadumbrados ayes, gemidos, respiraciones, susurros que apelan a los tocamientos vecinos y cansinos cambios de posición que a veces se ven frustrados porque el hueco previsto está ocupado por una cabeza o un tronco o un brazo o una pierna. Un aire denso y caliente hiede por la mezcla de sudores, de la tierra encostrada en las pieles, de carnes gangrenadas, de pólvora y de las humedades de las paredes. La ingente población de piojos, pulgas, moscas y garrapatas, viajan por los cuerpos como si dispusieran de una moderna red de autopistas y aeropuertos, ensañándose con las heridas abiertas, inoculando la posibilidad de fiebres o encefalitis o tifus o disentería. Sin embargo, no es la enfermedad un temor, pues se sabe que apenas quedan unas horas o a lo sumo un día, como mucho dos, dependiendo de las prisas que se tengan afuera por acabar con el problema. Son quizás la fatiga y el dolor lo que impide una mayor intensidad del terror y de la angustia. Son quizás las palpitantes bocas, secas y llagadas, las que concentran el deseo en la demanda primaria de agua. Son quizás los quebrados oídos, en los que aún retumban los silbidos de las balas y las explosiones, los que favorecen el alejamiento de un mundo que ya no les pertenece.

Gris

octubre 20, 2009

Le cuenta cómo se cruzó con ella en el parque. Él suele pasear y pasear, de aquí para allá, sin rumbo, mirando todos y cada uno de los rostros. Casi nunca siente nada, pero en algunas ocasiones salta un resorte sentimental, sin nombre, quizás pura química que se inscribe sobre un fondo de apatía y mirada neutra. Al fin y al cabo es humano. Le cuenta que cuando esto ocurre necesita comprender por qué; y que esa es la razón por la que después la acechó hasta que cayó en sus brazos. Intenta penetrar en sus ojos, buscando la reproducción del sentimiento, pero una vez más vuelve a sentir la decepción de la cercanía. No siente amor cuando la mira. La tira.

La perfección

octubre 14, 2009

Al entrar en casa la máquina le abre suavemente la puerta del excusado en donde le espera un baño con el agua a una temperatura de cuarenta grados. Afuera es invierno. La máquina no puede quitarle la ropa ni ayudarle a entrar en el agua, pero si tiene preparado un vaso de vino blanco que le acompañará junto a una suave melodía. La máquina interpreta los ojos cerrados como una orden de reducir la luz y dar un toque de iluminación de vela. Se ha quedado dormida después del último sorbo. La máquina sabe que el sueño debe durar una hora y media, de modo que lentamente va deslizando un suave pitido que provoca un agradable despertar. La máquina no puede ayudarle a salir del agua ni a colocarse el albornoz ni a mirarse al espejo, pero sí puede interpretar el deseo y modificar la imagen para ofrecerla como perfección de sí misma.

Foto y video

septiembre 19, 2009

Arrastra los pies con el brazo izquierdo sujetando el derecho, del que cae un reguero de sangre que carece de buen augurio. La gente lo mira con horror al pasar, pero prefiere seguir su camino y no se molesta en ayudarle. Su rostro pálido tampoco ayuda a despertar caridad, pues posee un soplo maléfico que produce rechazo inmediato. No obstante, se forma una aglomeración en torno a su cuerpo cuando se desploma y muere entre convulsiones, mientras algunos le hacen fotos y otros lo graban en video.

Impulso

agosto 4, 2009

Un impulso nervioso recorre en millonésimas de segundo el camino que va del cerebro a la punta del dedo gordo del pie. Los ojos han visto algo y es necesario buscar las palabras que encajen con ello. ¿Ansiedad?

Tópicos

julio 7, 2009

Lorenzo Benavides Garbajosa no es un detective privado alcohólico y solitario que recibe el misterioso encargo de un industrial millonario de investigar la desaparición de de su hija de 16 años con las tetas y los labios saturados de silicona, no es un inspector de homicidios separado y amargado obsesionado con cazar al asesino en serie que corta las uñas de sus victimas de una forma delicada antes de degollarlas, tampoco es un abad racionalista del siglo XIII que se ve envuelto en la persecución de la misteriosa secta maniqueísta de los milenarios y ni mucho menos es un escritor drogado de versos y reflexiones bizarras que deambula de coño en coño en una ciudad repleta de personajes extremos que hiede a frívola mierda. Lo más distintivo de Lorenzo Benavides Garbajosa es que su número de seguridad social es el 123456789 y que le quedan dos meses de paro, palabras textuales y nerviosas del funcionario Manuel Garcés Oinaz, el cual inicia sus vacaciones estivales al día siguiente.

El futuro

junio 19, 2009

Han pasado los años y estas atado a una cama. El Apocalipsis que predicaste no se ha cumplido. Tu cerebro esta saturado de calmantes y tus ojos solo perciben un techo blanco que nada tiene que ver con el cielo. Intentas moverte, pero el cuerpo no responde. De vez en cuando una intensa luz te obliga a cerrar los ojos y es en ese momento cuando recuerdas las palabras de antaño, ahora sin significado.

No hay más

junio 12, 2009

Los cuerpos se rozan, se miran, se tocan, se mojan, se sudan, se huelen, se respiran, se murmullan y se balancean con los frenos de la máquina cuando realiza una parada. Unos bajan otros suben. No hay alivio del espacio. Alguien grita cuando vuelven a arrancar. No le ha dado tiempo ha bajar, pero la máquina no se detiene, ahogando la protesta.

Lo real

junio 9, 2009

Se dio cuenta de que era real, cuando percibió que no había música épica alrededor del derrumbamiento.