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Clic

julio 7, 2011

La guerra va a empezar en cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero…

Con un clic lee la primera página de un periódico digital en donde hay tsunamis en parajes orientales, la muerte de un escritor, la amenaza de la guerrilla, la explosión por causas desconocidas en una planta aeronáutica, el tobillo desgarrado de una estrella de futbol, la opinión de Anselmo Cifuentes, Gorbas Mau, Esperanza Domínguez, Todos y nadie. Con un clic profundiza en la crónica de la muerte de un profesor a mano de sus alumnos. Fue un linchamiento a la vieja usanza. Cuarenta y cinco alumnos que se abandonaron a la ira y a la furia y despedazaron literalmente el cuerpo del profesor, cuya vida estaba llena de sombras. Se especulaba sobre tiranía, abusos sexuales, LSD filtrado por alguno de los conductos del aire, maltratos, posesión infernal transitoria. El psiquiatra forense Carmelo Seisdedos escribe en clave de enigma bajo el titulo “Algo ocurre en las aulas de nuestro país”. Con un clic envía un breve comentario en el que de manera contundente afirma que el mundo está enfermo. Con un clic observa la foto de una chica desnuda sentada sobre un caballo. Tan solo lleva botas altas con lazos y un mínimo sobrero de cowboy mientras sonríe e invita de lejos. Rechaza la invitación y con un clic accede a la historia de María Cifuentes, la cual, después de unos años de preparación, consiguió convencer a su marido para que asesinara a las hijas de los vecinos. Un especial sobre mentes criminales ofrece enlaces a casos como el de Julio Guey, el dentista, que quitaba uno por uno los dientes de sus víctimas; Conchita Alonso, la cantora, que obligaba a sus víctimas a escuchar día tras días sus canciones mientras morían lentamente de inanición; Jackson Felipón, el abogado, que con el volumen 66 del anuario de derecho civil molía los sumisos cráneos de sus víctimas. Con un clic se decide por Jandro Garcés, el mentalista, que mirando fijamente a los ojos y en absoluto silencio lograba que la víctima pidiera ser asesinada. El modo en que lo hacía era tan variado que los investigadores dedujeron que la víctima también demandaba el modo en que debía efectuarse el homicidio. Con un clic lee como la víctima número 11 pidió que le desollara palmo a palmo mientras se retorcía atado a una mesa de operaciones. Con un clic acepta el desafío de enfrentarse a la mirada de Jandro y observa una foto de éste en la que mira con la cabeza gacha, lo cual dota de profundidad a sus ojos. No obstante, es incapaz de sentir el embrujo, lo cual le decepciona un poco y con un clic cambia para conocer la historia de la sociedad secreta de los Hermanos Redentores, fundada en el siglo XVI y de la cual se sospecha que está a un paso de alcanzar sus objetivos. El misteriologo Josh Winchester escribe que sus miembros se consideran meras piezas en el tablero de la historia de la humanidad. Su principal objetivo es la instauración de un orden mundial tutelado por ellos, para lo cual no dudan en liquidar a todo aquel que se interpone en sus planes. Josh Winchester especula que la muerte del escritor y experto en sociedades secretas Ken Marshall no fue por una apoplejía sino por el veneno bautizado como Aurora, cuya fórmula solo conocen los miembros más antiguos. En su diario Marshall asegura una y otra vez que está a punto de realizar un descubrimiento relevante. También afirma que el nivel de infiltración de sus miembros en las capas más poderosas del mundo es tan elevado que les ha hecho creer que el Día de la Redención está cerca. Con un clic observa la foto de una rubia de largas piernas. Lleva patines, un mini short rojo, una ajustada camiseta con un pollito amarillo estampado mientras realiza el signo de la paz con el brazo izquierdo extendido y con la otra mano parece que juega con la coleta, lo cual aniña el rostro. Con un clic se interesa por el testimonio de un agricultor de Arkansas, el cual junto a un cráter de diámetro indeterminado certifica que los extraterrestres son cien veces más inteligentes que los humanos, que lleva implantado un chip en el cerebro que se activa cuando vienen a visitarle y que cuando esto ocurre graban en su cerebro consignas para desmembrar el mundo. Con un clic descubre que en el último mes se han producido numerosos avistamientos a lo largo y ancho de África, lo cual hace preguntarse al físico nuclear y ufólogo Michael Hunziker a qué se debe ese interés por el continente negro por parte de los extraterrestres, llegando a la conclusión que es allí donde puede encontrarse el misterioso origen de la humanidad. Con un clic descubre que las guerras del futuro serán por la escasez del agua y que lentamente los estados-nación irán desapareciendo en pequeñas zonas de control de acuíferos parecidos a reinos taifas, fuertemente armados y defendiéndose de masas sedientas que caóticamente lanzarán sus ataques desesperados. Con un clic se adentra en las noticias urgentes y descubre con  temor que el enemigo finalmente se ha decidido a atacar. Suenan alarmas. Con un clic cierra la pantalla y se asoma a la ventana. Puede ver los primeros destellos, aun lejanos, disonando de la noche. Se vuelven regulares. Calcula que cada cinco minutos, al tiempo que percibe como se van acercando, rápidos, por lo que piensa que se trata de un bombardeo de nivel, sin más objetivo que destruir el máximo posible. Después, estallan las ventanas.

http://www.youtube.com/watch?v=M4WJlLNIsyY

Cábala

agosto 26, 2010

Forma parte de la noticia, pero no como protagonista, sino como pizca de esa nebulosa guerra de cifras que, en un primer momento, oscilan y se basan en rumores, en conclusiones de la primera vista, unas más interesadas que otras. Traducido a números su peso específico se plasma en un quebrado, y a falta de la cifra exacta podríamos dibujarlo así: 1/9459489358932458, o también 9459489358932457 + 1. Uno entre tantos o uno más entre tantos. Uno solo no significa nada, de modo que si ocurriera una resta apenas se notaría en el global de la fuerza. En otras palabras la cantidad es la protagonista. La cantidad de cabezas, de manos, de pies, de ojos, de estómagos, de riñones, de pelos. La cantidad de coincidencia, de emborronamiento de las diferencias, de bocas bajo una misma petición. No sería noticiable si el cuerpo estuviera apoyando un lema dibujado con el quebrado 1/10. Pero en este caso sí que se podrían observar diferencias, la cuales en un primer momento las podemos dejar caer en el rostro. También la altura, el peso, la ropa que se lleva puesta o el nombre. Asimismo, la ausencia de uno sí que tendría relevancia en la medida en que resulta reconocible por los otros. Pero también puede que este grupo decida unirse al conglomerado noticiable, por lo que cabría dibujar un nuevo quebrado 10/9459489358932458, o también 9459489358932448 + 10. Un grupo entre tantos o un grupo más entre tantos. En este sentido el grupo se emborrona con respecto a la posibilidad de otros grupos, pero a nivel interno se reconocen entre sí y se diferencian con respecto a los otros. No obstante, estas diferencias siguen careciendo de peso en tanto que el lema absorbe la fuerza de todos los grupos. Entonces cabe decir que dado un gran número de cuerpos, tanto da si se está como si no se está. Sin embargo, si bien esto hace de las diferencias hechos irrelevantes, no por ello las hace desaparecer, con lo que nos está permitido hablar de huellas dactilares, ADN, iris, voz, dentadura, firma. También cabría hablar del carácter como efecto psicológico inscrito sobre las diferencias biométricas. El efecto psicológico tiene la particularidad de centrar el mundo en uno mismo, de tal modo que, pese a estar inmerso en la gran marea de cuerpos y la irrelevancia consiguiente, configura la diferencia en un nivel sentimental, patético. Pero de pronto uno se tropieza con un espejo que no es mero reflejo, sino carne y hueso, a una temperatura media de treinta y siete grados centígrados y bajo la irrebatible prueba del tacto. El enigma del doble se cuela en la gran cifra. Y de pronto ese reducto de la diferencia se ve trastocado. Uno es igual a otro. Otro es igual a uno. Ambos se levantan a las seis de la mañana, ambos han nacido a la misma hora, ambos tienen una peca en la ingle izquierda, ambos compran leche fresca, ambos tienen dos hijos que se llaman Luis y Ángela, de siete y diez años de edad. Vidas paralelas que se han encontrado por gracia de una cifra inacabable. Con ello nos está permitido desencadenar la cadena de dobles, ya que si uno viene con un grupo de diez, estos diez tienen derecho a poseer su doble, por lo que cabría establecer relaciones que van de uno mismo hasta el último de los participantes, según la teoría de los seis grados. Especular con el doble es especular con el contagio, pues no solo se dobla un único individuo sino su red de relaciones. De este modo, una vez doblados todos, la inicial cifra ya no puede considerarse como un entero, sino como dos mitades, de modo que podríamos dibujar un nuevo quebrado 4729744679466229/4729744679466229. Cuestionado el entero por vía del doble, cabe especular con el escándalo que supone no ser único, no ya en la masa a la que se pertenece, sino en la realidad de espejo que supone el encuentro con otro exacto a uno mismo. No obstante, si suponemos que una vez asimilado el escándalo hay una persistencia en el sentimiento de ser único, nos está permitido pensar que el otro resultaría falso. Ahora bien, no hay que perder la perspectiva de lo exacto de uno y otro, por lo que el otro piensa lo mismo con respecto a uno, de modo que no habría manera de dirimir la falsedad de uno con respecto al otro. Y sin el derecho que otorga la originalidad, la única vía que queda para cumplir con el sentimiento de ser único sería la eliminación del otro, para lo cual hay que determinar al doble como adversario. Pero cuando la contienda se desencadena, ocurre que los puños chocan contra puños, las patadas contra patadas, los cabezazos contra cabezazos y las balas contra balas. Nadie es capaz de hacer desaparecer al otro, pues todo movimiento tiene su doble exacto. 1-1=0. 4729744679466229 – 4729744679466229=0. De este modo lo que hay es una batalla cuyo fin solo se alcanza con la muerte de los dos al mismo tiempo en una suerte de golpe mortal simultáneo,  lo cual supone la paulatina clausura del mundo y su doble, por lo que el reporte final de la noticia giraría entorno al advenimiento del Apocalipsis.