Posts Tagged ‘trabajo’

Reintegración laboral

noviembre 7, 2017

¿Puede usted hablar? Sí. Bien, eso es un grandísimo avance. Como empleado nuestro usted ya sabe que la comunicación es primordial en nuestro espacio laboral. Puedo hablar pero no puedo… Le pido que no me interrumpa y que primero escuche y responda a mis preguntas. Antes le informaré que vamos a proceder a un análisis de su operatividad, así que le pido que mueva inmediatamente los dedos del pie izquierdo. Ahora los del derecho. ¿Qué día estamos? Miércoles. Mueva los pies. Ahora las piernas. La cadera. Dedos de la mano derecha. De la izquierda. Manos. Brazos. Y ahora le pido que sonría. ¿Sería capaz de contarme un chiste? Van dos robots y cae el del medio. Debo señalar que esto es positivo en la evaluación sobre su operatividad pero desde el punto de vista del humor es usted pésimo. Continuemos, para lo cual voy a proceder a la evaluación de la cual se derivarán unas recomendaciones que usted deberá aceptar o desechar. Bien, pero antes dígame cual fue el momento más feliz de su vida. No he tenido una vida feliz. Con esta respuesta usted demuestra que está en plenas capacidades mentales para para decidir libremente sobre las recomendaciones que se le ofrecerán. Pero primero pasemos a la evaluación. El sujeto muestra una parálisis total de la parte izquierda del cuerpo, aunque mantiene el habla. ¿Está usted de acuerdo? Sí. Dados los datos, podemos concluir como parte operativa la parte derecha del cuerpo del sujeto. ¿Está usted de acuerdo? Sí, pero… No interrumpa por favor una vez ha respondido. Dado que mantiene operativa la parte derecha de su cuerpo, ¿está usted de acuerdo en que su caso entra dentro de los parámetros del artículo 666 del sub-sub-contrato, según el cual la empresa queda liberada de costear los gastos médicos y el salario del empleado que solicita una baja de larga duración, aunque sí está obligada a ofrecerle un puesto de trabajo según las capacidades resultantes de la enfermedad o como en el caso que nos ocupa, del accidente? No hay respuesta. Le advierto que si no responde el sub-sub-contrato entre usted y la empresa quedará disuelto y estoy seguro que las bocas que esta noche esperan para cenar no van a quedar muy contentas. Así que se lo volveré a preguntar. ¿Está de acuerdo en que las futuras recomendaciones deben ser regidas bajo el artículo 666 del sub-sub-contrato? Sí, aunque tendría que añadir que… Le advierto que no me hacen gracia sus interrupciones. No obstante, voy a ser paciente porque estoy obligado a informarle sobre las recomendaciones: El sujeto cumple los requisitos mínimos para incorporarse a la sección de turbinas, para lo cual se adaptará un asiento que amarre al sujeto de la cabeza a los pies pero libere el brazo derecho. Dada la situación física del sujeto, sus constantes vitales serán monitorizadas para prevenir decaimientos o amenazas para su salud. Creemos asimismo que el sujeto no tiene ningún impedimento para desarrollar la jornada de doce horas dado que el puesto recomendado apenas desgasta el brazo derecho. No obstante, dado que la parte izquierda del cuerpo del sujeto es completamente inoperativa, recomendamos que el sujeto entre dentro de la categoría salarial 66 en virtud de la cual el sujeto tiene derecho al cincuenta por ciento del salario previo al accidente. En caso de que el empleado rechazare el puesto ofrecido, el sub-sub-contrato entre empleado y empleador quedaría disuelto. ¿Está usted de acuerdo con las recomendaciones? Me envía usted a la muerte. Le advierto que acaba usted de rozar el botón de la paciencia con las interrupciones, por lo que la próxima será castigada con un azote. ¿Está usted de acuerdo? Sí. Bien, entonces solo me cabe esperar que sea usted diestro y pueda firmar.

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Una hora más

febrero 13, 2015

Queridos trabajadores y trabajadoras, colaboradores y colaboradoras, becarios y becarias, nos hemos reunido hoy aquí por un doble motivo: por un lado, señalar que los daños producidos en el incendio han sido cuantiosos y no están todos cubiertos por el seguro. Por otro lado, aunque relacionado con el primer punto, desde la dirección queremos mostrar nuestra decepción tras haber comprobado que no había nadie trabajando cuando se produjo el incendio. Desde la dirección siempre hemos reconocido a un empleado comprometido cuando éste trabaja horas extras sin cobrarlas. Queridos trabajadores y trabajadoras, colaboradores y colaboradoras, becarios y becarias, todos ustedes estaban en sus casas o en su defecto en el cine, desafectos a la cultura del esfuerzo, el sacrificio y el compromiso con un proyecto que al fin y al cabo sustenta nuestras vidas. Queridos trabajadores y trabajadoras, colaboradores y colaboradoras, becarios y becarias, desde la dirección ordenamos las tareas de desescombro con la esperanza de encontrar a alguno de ustedes. De haber sido así, el seguro hubiera cubierto el cien por cien de los desperfectos y no el ochenta por ciento que es la situación actual. Dado que es la propia empresa la que debe acarrear con un veinte por ciento de gastos de reparación, desde la dirección hemos decidido el despido de dos trabajadores, dos trabajadoras, la totalidad de los becarios y la reducción de un cuarenta por ciento en la obra de los colaboradores y colaboradoras, y el aumento en diez horas semanales de trabajo para la plantilla que resta. Queridos todos, espero que esto os sirva como reflexión y penséis que uno de vosotros hubiera podido salvar nuestro proyecto sin apenas costes con que tan solo hubiera decidido quedarse a trabajar una hora más.

Maximización de la productividad

enero 20, 2010

Después del atasco habitual, que siempre le obliga a levantarse dos horas antes para llegar a tiempo al trabajo, ficha junto a las miradas dormidas de los compañeros. En los vestuarios comenta con uno los resultados futbolísticos del fin de semana, lanzándose mutuos puyazos y chanzas debido a su adherencia a colores rivales. A otro le pregunta por su mujer y la salud de la madre, la cual ha sido recientemente sometida a una operación de extirpación de bazo. Mientras camina hacia el almacén hace broma con una de las secretarias, la cual, acostumbrada a que se la coman con los ojos, realiza gestos de desdén aunque ofreciendo un tímido estiramiento de labios, que bien puede interpretarse como una sonrisa consecuencia de los halagos. Antes de entrar en el almacén, y según el protocolo, colocarse la mascarilla anti-vapores orgánicos, entrechoca las manos con un compañero que se cruza silbando. Una vez dentro le espera un ordenado cúmulo de cadáveres, procedente de los campos. En el albarán de entrega pone que son doscientos treinta y ocho. Los cuenta. Las cifras coinciden, de modo que trabajosamente pero con persistencia los va distribuyendo en palés, de diez en diez, para un posterior traslado a la fosa. Gracias a la nueva adquisición de la empresa del último modelo en carretillas elevadoras, el APILATOR 3000, ahora puede apilar los palés de cuatro en cuatro, sin comprometer el equilibrio, y no de dos en dos, además de permitirle volcar los cadáveres directamente en el agujero, con lo cual ya no tiene que hacerlo uno a uno, como cuando trabajaba con una simple transpaleta manual. No obstante, esto le produce cierta pena, ya que le han arrebatado el secreto placer de escuchar el sonido seco y compacto de cada cuerpo cayendo sobre los otros cuerpos, del llenado lento y progresivo, casi artesanal, del hueco. Ahora todo ocurre con estrépito, con un efecto de amontonamiento coronado por el mecánico ruido del motor eléctrico.