Posts Tagged ‘microrrelatos’

Premium

septiembre 4, 2014

Eres Premium. Gold. VIP-pass. Imaginemos una cola de cientos de millones y tú acabas de llegar. Tú puedes ir directamente a la puerta, sin mirar a esos miles que esperan. Tienes el derecho de sobrepasar a los demás. Pero de pronto te encuentras en la cola de los Gold y ahí prima el orden de llegada, en donde eres el trece mil quinientos treinta y dos. Ahí es nada. Mejor que ser el veinte millones cuatrocientos cuarenta y tres. La cola VIP también es más efectiva, un descenso calmo pero constante. Cierras los ojos y eres el siete mil cuatro cientos veinticuatro en tan solo un cuarto de hora. Lo cierto es que los Gold cuentan con más puertas de acceso, mientras los demás solo tienen una y está custodiada por Carolina63, de voz dulce pero sin piedad. Cierras los ojos y en una hora y poco ya estás entre los trescientos noventa y tres. Toda una ventaja. Miras hacia atrás e intentas vislumbrar al diez millones quinientos ochenta y dos. Jejeje. Cierras los ojos y Cerbero66 escanea tu tarjeta VIP-pass. Sientes la satisfacción y el prestigio al comprobar que todo está en orden. En las puertas Gold te preguntan cómo estas, que tal tu madre mientras te quitan la chaqueta. Ahora es momento de ponerse a trabajar. Llamas al primer cliente e intentas venderle una navaja suiza. Empiezas por lo más difícil, una operación arriesgada que no obstante te permitiría renovar la cuenta Premium a una semana de que expire el contrato actual.

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La bolsa o la vida

junio 19, 2012

Llegados al punto en que hay que tomar una decisión, envía su mensaje dando su aprobación, amparado en el anonimato del público y la curiosidad por saber si de verdad van a sacrificar o no al concursante, que en un exceso de confianza ha fallado en la pregunta que corresponde al apartado “La bolsa o la vida”. El veredicto en apenas unos minutos. Aplausos, imagen de la silla eléctrica, publicidad. Democracia directa a solo veinticinco céntimos el mensaje. Justicia directa si se atreve a formular su propia sentencia por tan solo diez céntimos la llamada. Un puto arrogante, demasiada confianza en sí mismo. Este error debe pagarse con la muerte. No hay otra. Que se joda. ¡Ja! ¿Qué se ha creído? Meee laaaa seeeé, ¡ja, ja!…. Capullo. Has apostado tu vida y ahora mereces perderla. Ponte una raya.

Semifinales

marzo 18, 2011

Todo acaece mientras el televisor vomita el devenir de un partido de fútbol, partido de vuelta, semifinales, el clamoroso fondo de las gradas, las banderas, las bengalas, los insultos, el frenesí del locutor. Partido marcado por la igualdad, el ataque y el contraataque, la velocidad, la tensión y la épica.

Dos acontecimientos que ocurren al mismo tiempo, uno maximizado por la audiencia; el otro íntimo, reducido a una sola experiencia, en la que los músculos del brazo izquierdo se contraen de forma violenta y obligan a soltar el vaso, el cual inicia su rápida caída, quebrándose al tiempo que un cabezazo dirige el balón a la escuadra.

El cero a uno atestigua la nueva realidad de un cuerpo que yace en el suelo, ausente de los que ríen y de los que lloran, de los que aplauden y de los que silban, posible  fuera de juego, sin que nadie le mire, sin que nadie lo note.

 

http://www.youtube.com/watch?v=7404jcxTu0o

 

Frío

noviembre 23, 2009

Una voz fuerte. Unas voces débiles. Hermenegildo González Santiagosa. Presente. Antonio Buendía Jerlinchez. Presente. Manuel Cospedal Figueroa. Presente. Julius Amorós Mendanzo. Presente. Gabriel Mustaf Milonga. Presente. La lista es interminable. Juan Luís Pardeiz Okunko. Presente. Borja Seisdedos N´umbia. Presente. Gonzalo Almirante Foix. Presente. Enrique Hueso Schneider. Ausente. La voz fuerte pregunta: ¿Solo uno? Otra voz fuerte pero degradada asiente, quitándose culpa. La voz fuerte ordena más enfermedad y se aleja. Empieza a soplar un viento frío.

Evento

noviembre 16, 2009

Llega otro tonto que paga. Sonríele. Hazle una reverencia de bienvenida. Dile que disfrute de las vistas y que no dude en visitar la tienda de souvenirs. En los breves segundos de intercambio debes conseguir que se sienta importante, trato personalizado, mientras anotas que se trata del visitante mil setecientos cincuenta y cuatro.

Rutina

octubre 1, 2009

Lentamente va vislumbrando la entrada del edificio, el primer control de identidad, la taquilla donde le aguarda el uniforme, el largo pasillo definido por celdas, gritos, insultos que no van a más. Lentamente va vislumbrando como se abren las puertas del Bloque Este y entra en la sala. Vislumbra el cuerpo encapuchado y sentado en la silla. Pensará como siempre que es mejor no verle el rostro. Caminará con paso firme, por entre el público escaso, directo al botón, para que después el doctor pueda acreditar que se trata una Ejecución Legal por Electrocución. Lo que no vislumbra es que antes de apretar el botón lamentará haber olvidado los guantes en la cocina.