Posts Tagged ‘Relatos RELATO’

Un solo movimiento

diciembre 1, 2009

“Eres tan puro en el bien como yo lo soy en el mal”

Calígula. Albert Camus

La garita es precaria. Solo cuenta con una botella de agua y el tiempo de una larga noche. Se dice que tranquilo, que estamos en paz. Tan solo tiene que recordar el santo y seña. ALBA Y OCASO. Si alguien no lo dice bien debe repetirse. El protocolo ordena que sin alerta debe disparar al cuarto intento fallido. Con alerta no hay segundas oportunidades. Se acerca un coche. ALBA Y OCASO, ACCESO PERMITIDO. Saluda con rectitud. Pese a la paz cada candidato a entrar supone un momento de tensión. Nunca se sabe. En las dos primeras semanas de entrenamiento continuamente habían recalcado que la vida del soldado estaba marcada por la incertidumbre y que por ello detrás de cada acontecimiento, y como primera valoración, debía sospechar una guerra. Se acerca una furgoneta negra. ALBA Y OCASO. De ella desciende un superior y le escruta, después le ordena que suba a la parte trasera, esgrimiendo una circular del general en la que le autoriza a abandonar su puesto de guardia. Se sienta enfrente de dos compañeros que custodian un cuerpo encapuchado y maniatado. No se atreve a preguntar qué ocurre. El ruido del motor, con sus acelerones y frenadas, concentra la atención de todos.  Finalmente se detiene. El superior abre la puerta y ordena que bajen. El reo es empujado hacia fuera y cae. Después lo ayudan a levantarse. Caminan unos veinte metros, hasta llegar a una fosa iluminada por la luna. El superior pregunta al reo por su último deseo y éste responde que quiere ver las caras de sus asesinos. Le quitan la capucha. El rostro amoratado del reo no implica súplica alguna. Más bien parece una aceptación desafiante del destino. No obstante, hay en sus ojos una inquebrantable voluntad de seguir viviendo. El reo intenta capturar las huidizas miradas sin éxito. El superior carga una pistola, se la entrega y pronuncia un cortante pero explícito “proceda”. La mano tiembla al cogerla. No se atreve a disparar, y para ganar tiempo finge que examina la pistola. El superior comprende la demora y afirma que se trata de algo necesario. La patria está en peligro. La paz es aparente. La seguridad de la patria se decide en las noches subterráneas. Ahora el “proceda” suena más perentorio. Posa la boca de la pistola en la nuca del reo. El índice acaricia el gatillo. Piensa que es más sencillo de lo que parece. Tan solo tiene que apretar. Un  solo movimiento mecánico, físico, seco, amoral y amparado por la voz de la autoridad. El reo respira ahora con mayor ansiedad. El superior recuerda que el soldado no tiene ningún derecho a poner en duda la voz de mando. El soldado actúa, acata, dispone. La seguridad de la patria no admite sensiblerías. El “proceda” suena ahora como una amenaza. Piensa que no le queda otra. O tú o él. Una lágrima desciende por su mejilla. Se dispara.

Ecce homo

mayo 26, 2009

Me paso todo el día hablando de mi mismo. Que si a mi me gustan las personas que siempre van de frente, que si prefiero las plátanos a las manzanas y la música clásica al Punk, a pesar de que no le hago ascos a ciertos momentos nihilistas y destructivos acompañado por el God save the Queen y el Anarchy in the UK. Cada palabra que utilizo tiene su momento. Todo mi yo se define en los actos sociales en los que se requiere una presentación, ya que me encanta conocer gente nueva, a la que me place mucho narrarles mis viajes por Indochina o la anécdota acaecida en Brasil, concretamente en Bahía, en donde me perdí por la zona de las favelas persiguiendo a una…, bueno eso es mejor no saberlo, saliendo airoso y sin ningún rasguño. Nunca contaré que me cagué literalemtente en los pantalones y que cuando llegué al hotel tuve que compartir ascensor con dos ancianos holandeses, que sufrieron mis hedores durante diez interminables plantas. Hay partes de mí innecesarias, que no interesan. Es mejor saber que pasé una noche en el castillo de Drácula sin temor alguno pero escuchando muchos ruidos nocturnos y algunos sudores fríos. O que me gustan los escargots con salsa de puerros que cocina exquisitamente Pierre Sardanya en el restaurante CATAFRAC. Puedo presumir que soy amigo íntimo del príncipe de España y que me tuteo con el presidente de Nigeria. Pero no puedo decir que mi cuerpo se descompuso por completo cuando me vi envuelto en un tiroteo en Saigón persiguiendo a una…, bueno, eso es mejor no saberlo, y que el pipí manchó mis pantalones beig de pana cuando una bala pasó rozando mi cabellera. Cuando volví en mi estaba en un hospital y lloré siete horas seguidas. Nunca más, me dije, nunca más persigas a una…, bueno, eso es mejor no saberlo.

Ahora voy a apagar la tele porque estoy harto de viajar y necesito descansar. Mañana trabajo.

Mínimo

abril 26, 2009

La leche se derrama brevemente por la comisura de sus labios. Después mira por la ventana. Abajo solo hay calle, coches y cuerpos, mientras suena la melodía fragmentaría de una locutora de noticias. Ha muerto el último colibrí.

El humo del cigarrillo penetra por sus fosas nasales y por su boca. Aspira y espira. Enciende la televisión. Una jovencita maquillada llora dolorosamente la perdida definitiva de su novio. Se ha ido con otra. Sus hombros son tocados por unas manos amigas. Cambia de canal.

El sabor a fresa del helado acapara toda la superficie de su lengua. Se relame mientras en pantalla un cuerpo apuesto de rostro con mentón ancho conduce un todoterreno por carreteras boscosas. Venden libertad por 24000 euros. Cambia de canal.

El agua resbala por sus manos para después cubrirlas con jabón. Siente la piel suave mientras una voz amiga relata las tristezas de la nueva actriz de la nueva serie que próximamente se estrenará en el canal 5. Abogada conoce a abogado en una larga cadena de tensiones laborales y sexuales. Se seca.

De afuera escucha gritos. Se asoma a la ventana. El día se apaga. La calle, los coches y los cuerpos parecen más lentos cuando las luces azules de la policía se presentan. Nada serio.

Deja caer el cuerpo en el sillón. Se mueve gustosamente buscando comodidad para ver cómo matará hoy su asesino preferido. Un cuerpo camina por una calle sobre-asfaltada y reflexiona amoralmente. La selva crece. Una pieza busca otra pieza. Sus ojos se cierran lentamente. Duermevela iluminada por las luces cambiantes de la pantalla. Quizás mañana no despierte.

Buscando

abril 18, 2009

Hay que estar atentos. Pan… Hay que escuchar las voces y saber escogerlas. Tienes que ser lacónico, de lo contrario te descubrirás y lo echaras todo a perder… No nos sirve saber frivolidades. No te olvides de las sardinas… ah! Y aceite de oliva… Hay que saber percibir el murmullo. Rattaatatttaatttaaa!!!!! Sí  murió ayer por la noche. Te lo vendo por dos chavos. Si le das tres tienes que estar seguro de que habrá dos. De entre el murmullo siempre hay palabras que se encuentran. Tenemos que hacerlo mañana, es preciso… Hay palabras que huelen. Si sube el precio del salmón la cagamos… Hay palabras sin importancia. Muéstrate como tu misma… Hay palabras que nos interesan. Hay que dejar claro que si ellos nos presionan nosotros respondemos con presión… Hay palabras que remiten a un cuerpo. Dame tu dirección y tú numero de teléfono y te lo envío enseguida… Lo tenemos.

Ese/a

febrero 23, 2009

Nadie sabe cómo, cuando ni por que. Lo cierto es que encontraron aquel cuerpo desgarrado, como si hubiera sido atravesado por las garras sobredimensionadas de una pantera. No hubo manera de identificarlo y la lista de desaparecidos era interminable, por lo que fue trasladado al fondo perdido de los anónimos después de una autopsia en la que la conjetura se apoyaba sobre la evidencia de la carne picada. Uno más. Otro más. El cuerpo urdido en la suma total de los sin-nombre. Quizás un número capicúa como resto de lo que una vez fue alguien.

CEREMONIA

enero 7, 2009

-Debe usted comprender que la pertenencia a nuestra empresa exige un alto sentido de la lealtad. ¿Cuál es su debilidad? ¿De que pie cojea? No tema decirlo. Debe usted comprender que la pertenencia a nuestra empresa exije un alto grado de confianza. Mi debilidad consiste en que me gusta que me azote una abuela encuerada. Como dicen los test, mi debilidad es de índole sexual. Todos los que pertenecen a nuestra empresa lo saben. Debe saber también que hay debilidades raras. Aquí tiene, por ejemplo, al señor Enhiesta…

 

-Debe usted comprender que la pertenencia a nuestra empresa exige un alto sentido del orgullo. Mi debilidad consiste en desear los vinos más caros del mundo. Hay una que por el momento me resulta imposible conseguir. Vino un enemigo y me la ofreció. Airado, me levaté, lo abofeteé y lo reté a duelo. Debe usted comprender que la pertenencia a nuestra empresa exige que nuestra debilidad sea nuestra fortaleza. Como dicen los test, mi debilidad es de índole vinícola. Todos los que pertenecen a nuestra empresa lo saben. Debe saber también que hay debilidades que giran en torno a la familia. Aquí tiene, por ejemplo, al señor Varado…

 

-Debe usted comprender que la pertenencia a nuestra empresa exige un alto sentido del deber. Mi debilidad consiste en amar hasta lo irracional a mi familia. Un enemigo secuestró a mi hija menor, de siete años. Hice que asesinaran al secuestrador. Debe usted comprender que la pertenencia a nuestra empresa exige que nuestra debilidad no induzca al chantaje. Como dicen los test, mi debilidad es de índole carnal. Todos los que pertenecen a nuestra empresa lo saben. Debe saber también que la empresa aún no conoce cuál es su debilidad. Así que muéstrese como ejemplo…

 

-Comprendo que la empresa exige lealtad. Comprendo que la empresa exige un alto grado de confianza. Comprendo que la empresa exige un alto sentido del orgullo. Comprendo que la empresa exige que nuestra debilidad sea nuestra fortaleza. Comprendo que la empresa exige un alto sentido del deber. Comprendo que la empresa exige que nuestra debilidad no induzca al chantaje. Todos los que pertenecen a la empresa deben saber que mi debilidad consiste en que encuentro un sutil placer en estrangular a chicas jovenes que apenas rondan los veintidos años. Como dirán los test, mi debilidad es de índole psicopatológica. Comprendo que la empresa exige que ningún enemigo podrá utilizar mi debilidad para perjudicar a la empresa. Comprendo que la empresa exige de mí sacrificio. Mi sacrificio me hace de la empresa… Aquí tienen, por ejemplo, al señor Tenebrosa…

 

-Tú sacrificio te hace de la empresa. Comprendemos que la empresa exige un alto nivel de sacrifico. ¡Salve Tenebrosa!

 

– (Todos, a una) Comprendemos que la empresa exige…

Desconectado

diciembre 9, 2008

Compras una araña y no sabes para que. Compras una tarántula y te crees que eres diferente hasta que la moda se extiende y el distintivo se convierte en normalidad. Tienes que darle de comer además de enseñarla a tus amigos. Después tus amigos te enseñan las suyas e intercambias información acerca de cómo come, qué come, cómo limpias la jaula de cristal o de cual es el momento en el trato con ella que más peligros tiene; también si estas tranquilo ante la posibilidad de que la jaula se rompa y ella se escape y campe a sus anchas mientras duermes. Finalmente decides tirarla al baño. Estas cansado. Además tienes que comprar un chal con franjas doradas y turquesas que te ha gustado y nadie lo lleva o al menos solo se ha visto una vez por televisión. La araña ya no es un buen tema de conversación. Necesitas volver a ser diferente y el chal te lo permite. Al menos coges ventaja durante tres días, al cabo de los cuales en la panadería hay una mujer que lo lleva. También te das cuenta de que tres de tus cinco compañeros de trabajo se han sumado a esos colores. Como fuiste de los primeros te das cuenta de que has pagado más que el último que se lo ha comprado. Necesitas cambiar, pero estamos a fin de mes y no te queda dinero. Pero te tranquilizas pensando que solo tienes que aguantar unos días más. Decides sacar ropa vieja que crees que nadie recuerda. Sabes que lo malo de la ropa vieja es que te hace ser diferente pero no te permite estar conectado. La cuestión es esta: estar conectado significa que te pareces a alguien que sale en pantalla y en la vida cotidiana solo eres tú el que se le parece. Cuando empiezas a cruzarte con otros que también lo han hecho es cuando necesitas parecerte a otro o ser el primero en captar la nueva diferencia del personaje antes imitado. Ser diferente y no estar conectado no es lo tuyo. Pero piensas que son pocos días hasta el día de la paga. Ya tienes en mente apuntarte a clases de yoga. Lo necesitas porque un tal LEWIS NYLON lo recomienda. Tan solo rezas para que nadie lo haya visto y puedas ser el primero del grupo de amigos y gente del trabajo en hacerlo. Después otros te seguirán y lo mejor de todo es que te preguntaran y serás un maravilloso centro de atención durante unos días, hasta que la normalidad del yoga se convierta en un cúmulo de opiniones del que no se sale. Sueñas con que pase eso mientras sientes un leve hormigueo en la pierna. Estas medio dormido. De pronto te entra miedo. El día de paga quizás seas el tercero en apuntarte a clases de yoga y seas tu el que contribuya a que sea otro el centro de atención. El hormigueo sube hasta el estómago. El terror te embarga cuando te das cuenta de que en esos días el yoga sea lo normal y estés fuera de la conversación. De pronto te quedas paralizado. El hormigueo ha tomado forma de tarántulas en tu cara. La madre ha engordado mucho desde que la tiraste al water. Pensar que debías comprar el chal hizo que olvidaras tirar de la cadena. Tu cuerpo se hincha mientras el veneno conquista tu sangre. Pronto alcanzaras la diferencia que proporciona la muerte. Desconectado.