Archivo del autor

El mundo contra mi

octubre 7, 2018

Le hubiera gustado presumir de la gran parrillada que promete la recién adquirida barbacoa de piedra, cuya distribución de encimera, campana y repisa de hormigón la hacen única para conseguir el perfecto equilibro de la carne quemada por fuera y sanguinolenta por dentro. Ahora mismo estaría haciéndose un selfie señalando la barbacoa, sonriendo como síntoma de lo maravillosa que es su vida. Lo que ocurre es que ha llovido. Y cuando llueve los frenos de los coches no reaccionan con la misma precisión que en seco y es por eso que le han atropellado y no sabe si se va a morir o no, lo cual le frustra de sobremanera, pues tenía intención de grabar un video en el que salpimentaría la chuleta para provocar que la boca de su comunidad de amigos se hiciera agua.

Anuncios

Mirar

julio 6, 2018

No lo puede tener, pero lo puede mirar. El escaparate está lo suficiente limpio para ofrecer con máxima transparencia el precio del reloj de los hombres dinámicos, flexibles, que miran la hora mientras caminan, no sin antes arremangar la chaqueta de un golpe seco, sofisticado para los ojos que observan. El reloj brilla tanto que hace necesario el uso de gafas de sol para ubicar sus manecillas. Son las diez y diez, la hora de la felicidad.

No puede tener las gafas de sol, pero si cierra los ojos es como si las tuviera. Se siente duro, inaccesible, elegante y por enésima vez dinámico. Esa es la palabra. Dinamismo. El movimiento que hacen posible unos zapatos de cuero de ciervo negro y brillante, de una flexibilidad absoluta y la garantía de que con el tiempo no va a presentar arrugas. Hoy estás en Zúrich, mañana en Bangkok. Avanza. Siempre hacia adelante. Agarrando la maleta del mismo cuero que los zapatos, a los que hace juego, y que guarda documentos que nadie conoce pero de los que emana la colonia del triunfo. Por eso abrir los ojos a la calle molesta. El centro comercial queda atrás y se sumerge en el mundo de las imitaciones. Nadie puede ser el hombre dinámico si lleva gafas falsificadas, abaratadas, plastificadas. Le molesta que no se den cuenta. La realidad es una falsificación de los dioses fotográficos. Los relojes que se amontonan en la parada del tranvía marcan el límite del ser y no ser. Ni siquiera el golpe seco para mirar la hora alcanza la excelencia del modelo. Problemas de espacio. Hay peligro de golpear a alguien. Mejor remangarse discretamente, con vergüenza. Son las ocho y veinte, la hora de la tristeza.

Abrir la puerta del piso es abrirse al deseo de fagocitar en la pantalla los cuatro por cuatro que avanzan sobre sinuosas carreteras. Las ruedas se fusionan en el asfalto y el reloj, que brilla a través de la ventanilla, adorna las manos firmes sobre el volante que dirige hacia una reunión ineludible. El mundo se decide en un cuatro por cuatro que garantiza la llegada al destino. No vas a morir en esta carretera, vas a salir del todoterreno, maleta en mano, retirar las gafas de sol de los ojos para posarlas en el cráneo y así poder observar sin filtros a la chica de labios gruesos que ha abierto la puerta. Pero no puede soñar con el hotel porque el estómago aprieta. Sentado en la taza del wáter sí puede en cambio imaginar mientras lee que le pertenece la mansión donde guarda los balones de oro y los mundiales, las primeras botas de fútbol o el primer contrato millonario. En la mansión se siente familiar, cercano a los suyos, sin olvidar a los amigos del barrio, con los que juega en la cancha que hay en la parte trasera. Pero todo se aleja cuando tiene que tirar de la cadena y descubre que hay sangre en la caquita que acaba de expulsar. La noticia que trae consigo la sangre no se puede falsificar. Son las doce en punto, la hora en la que todo acaba.

junio 12, 2018

El placer de desempaquetar

abril 13, 2018

Siempre recuerda la frustración que sintió cuando intentó abrir una bolsa de patatas fritas que compró por el capricho visual de sentir el almidón y la sal en el paladar. Aunque el fabricante prometía una apertura fácil para disfrutar cuanto antes de la explosión de sabor, se rompió una uña antes de que la bolsa explotara. Apenas pudo salvar unas cuantas unidades, pues la mayor parte cayó en el fregadero que precisamente en ese mismo momento estaba lleno de agua y jabón para desengrasar la sartén en la que había frito unos huevos aquella mañana. Frustración por la promesa de la bolsa y la realidad del fregadero en el que flotaban las ya no sabrosas lonchas. Invertir en sabor no arrojó beneficios.

Desde aquel momento decidió testar por sí mismo aquellos embalajes que se abrían con facilidad, sin creer las leyendas que lo adornaban. Sin embargo, el desencanto no tardó en aparecer cuando la bolsa que mejor se abría, sin esfuerzos, casi sola, pues tan solo había que tirar de una rudimentaria cuerda, no arrojaba el sabor artesano, con foto de abuela incluida, prometido. Ahora era una cuestión de contenidos. O las patatas artesanas carecían de sabor o el fabricante mentía y no eran patatas artesanas, sino desaladas. Para saberlo decidió comprar diversas marcas prometiendo artesanía y la diferencia en el paladeo de la sal con respecto a la primera bolsa era significativa. Esto provocó confusión y finalmente de nuevo frustración. ¿Por qué la bolsa más placentera de abrir no era la que mejor sabor ofrecía?

Urgido de respuestas decidió personarse en la dirección de la empresa para advertirles de la contradicción. Pensaba decirles que no podían ser los mejores en el desempaquetado y después decepcionar con el sabor. También le decepcionó no encontrarse con una gran fábrica con cresta de gallo, pues se encontró con una pequeña nave que daba más impresión a venta al por menor que a gran producción. Llamó al timbre. La abuela de la bolsa le abrió la puerta. No pudo esperar y la atacó. No puede ser, no puede ser… La abuela en lugar de dar un paso atrás y pedir disculpas, decidió dar una explicación. Esto es artesanía pobre. Las freímos con el aceite de girasol más barato, en sartenes de latón y ahorrándonos la sal. Artesanía de familias pobres que antiguamente no podían gastar en sal, ni en aceite, al menos diariamente. Las desaborías patatas fritas de los domingos. No busque sabor en nuestros productos. A lo sumo ofrecemos el auténtico sabor de la pobreza. Pero no se reprima y sienta la libertad de echar usted mismo la sal, usted puede pagarla. La abuela guiñó el ojo y cerró la puerta.

Reconfortado decidió seguir el consejo de la abuela y preocuparse por la sal con la que aderezar aquellas patatas de artesanía pobre. Decidió seguir invirtiendo en libertad y decidió combinar la sal tibetana con el pimiento molido, picante, edulcorado, mayonesa, pasta de guacamole… Hasta que le diagnosticaron tensión alta y colesterol, y le prohibieron todo los aderezos posibles para las patatas. Conmocionado por el riesgo de una muerte imprevista, decidió invertir en salud y reservar las patatas para los domingos, solo para conservar el placer de desempaquetar, pero respetando el desaborío gusto de la pobreza. Hay que confesar que a veces no puede esperar al domingo y ha comprado la bolsa de patatas en, digamos, un jueves, pero como perdón a la indisciplina hay que decir que después de abrirla ha tirado las patatas a la basura. Al fin y al cabo, puede pagarlo, sin costes en los niveles de colesterol, los cuales, es más, se han reducido.

El Día del Daño

febrero 17, 2018

Hoy quiere hacer daño. Ser el Director significa la posibilidad de dañar y hoy quiere hacerlo. Se asoma a la ventana desde la cual puede ver desde lo alto a exactamente treinta y tres cabecitas encaradas a una pantalla. Cada cierto tiempo las cabecitas miran a la ventana y de inmediato vuelven a la pantalla. Sabe que no les gusta que las mire desde lo alto. Que no les guste no significa que les haga daño. También sabe que les molesta que se presente en la sala de pausas cuando hay un grupo de cinco cabecitas reunidas. Interrumpe siempre la conversación y provoca genuflexiones. Mira el reloj. La pausa ha terminado.

Piensa que para hacer daño puede revisar la productividad de cada una de las treinta y tres cabecitas y posar el dedo en la número, por ejemplo, veintitrés. El expediente arroja unas cifras que cuadran con lo esperado en una cabecita. Pero precisamente ahí se encuentra la fuente del daño que quiere causar, que es un daño sin razón, una apetencia con la que se ha despertado y que no puede rehuir, sino afrontar, como aconsejan los manuales del buen manager que el Presidente recomienda a sus directores.

Piensa que sería interesante no arrojarse inmediatamente sobre la cabecita número veintitrés y cree que habría que añadir otra candidata para así poder elegir. Mejor tres, se convence. Entonces busca el dado que guarda en el cajón. Mejor seis. De la número veintitrés a la número veintinueve. Todas cabecitas con expedientes impolutos. Lo cierto es que cada una de la treinta y tres cabecitas tienen expedientes impolutos y eso, como Director, le enorgullece además de arrogárselo como mérito propio.

Antes de tirar el dado se acerca a la ventana. Observa los rostros de los Elegidos. En un mundo donde millones de cabecitas esperan y se cortan con las concertinas de las fronteras de allá abajo, dañar significa… tira el dado… que la cabecita número veintitrés suba a verle al despacho. Sabe que las cabecitas restantes, allá abajo, empujadas por la intranquilidad, inventarán un error fatal de la cabecita número veintitrés para explicar la llamada al despacho, lo cual les motivará para guardar mayor atención a la pantalla.

Abre la puerta. Dañar significa remarcar que no se puede trabajar peor y que no le queda más remedio que despedir. Siéntate y cállate. Pero antes de que puede decir nada recibe una llamada del Presidente que le conmina a subir al despacho. Le ilusiona poder contarle al Presidente que justo estaba ejercitando el Día del Daño mensual que vuesa merced aconsejó en la reunión del pasado día veintitrés. Cree que al Presidente le alegrará saberlo y lo anotará. Mueve la cola. Llama a la puerta.

Siéntate y cállate.

Start Up

febrero 5, 2018

Muchas gracias por venir.

Para empezar me gustaría exponerles mi punto de vista acerca de qué espíritu debe guiar lo que ha convenido en llamarse una Start Up. En concreto, me gustaría exponerles el espíritu que nos guía como emprendedores, el cual no es sino la identificación global del despilfarro. Nuestra empresa entiende el despilfarro como el no aprovechamiento de un recurso, ya sea porque no se le ha identificado como recurso, ya sea porque se carecen de los medios materiales que hagan efectivo el aprovechamiento del recurso.

Dada la formación de nuestro personal, así como de la dirección, nuestra empresa se ha especializado en la identificación y posterior aprovechamiento del despilfarro en el área de recursos humanos.

Pero antes debo decirles algo que no les he dicho. El espíritu guía no está definido por un solo vector. O más bien la energía que anima nuestro vector de negocio es la revolución. Identificar un recurso que no se está aprovechando puede suponer abrir los ojos a una nueva realidad.

Así pues, permítanme arrogarme el derecho de abrirles los ojos a una nueva realidad. No obstante, debo advertirles que en realidad esa realidad ya está ahí y tan solo deberán modificar, o ir un pasito más hacia adelante, en lo que está ocurriendo ahora mismo.

Sé que ya se están preguntando a que nueva realidad me refiero y no voy a entretenerles más, por eso les pido que piensen un momento en la cantidad de cadáveres que yacen en el fondo del mar, en el hecho de que miles de migrantes mueren diariamente en mitad del mar y sus cadáveres se hunden para ser devorados por la fauna marina.

Sé que son ustedes avispados y que empiezan a vislumbrar donde se produce el despilfarro. Para eso les pido que en lugar de sentir molestia cuando mencionamos el incómodo tema de los refugiados, abran sus ojos al modelo de negocio en el que pretendemos sacar provecho de los cadáveres que ahora mismo, sí señores, ahora mismo, se están desaprovechando.

Pero antes déjenme presentarles una serie de estudios en donde se confirma que los conflictos van a multiplicarse por tres en los próximos veinte años y que van a provocar millones de desplazados. Esto significa que vamos a contar con abundancia del recurso que ahora mismo se está despilfarrando, como he dicho antes, en los próximos veinte años con una estimación bastante optimista a cincuenta años vista.

Sé que ustedes se estarán preguntado, con legítima desconfianza, cómo sacar provecho de lo que nadie quiere. Para ello les pido solamente que den ese pasito más allá y vean los cadáveres como alimento, no ya para los peces, sino procesado y apto para el consumo humano.

Nuestra empresa cuenta con un equipo perfectamente intruido de científicos y catadores de carne que nos permitirá certificar la calidad de las carnes que pretendemos ofertar.

Así, en primer lugar, ofrecemos una línea Premium, pensada para paladares exquisitos y exigentes. En la línea Premium se incluyen salazones y embutidos, así como carnes frescas y magras. La línea Premium también estará definida por la exclusividad, pues estimamos encontrar tan solo de un dos a un cinco por ciento de carnes que nuestros expertos puedan incluir en la línea Premium.

Previsto esta que entre un veinticinco por ciento y un treinta por ciento sea carnes de media calidad que haremos atractivas mediante la fabricación de diversos productos de charcutería, tales como chorizos, salchichones, mortadelas y carnes secas, sin temor a añadir la etiqueta de Bio.

En cuanto al resto, aunque pueda pensarse que se trata de carne de calidad pésima, debo decirles que se trata del verdadero foco de negocio que impulsa a nuestra empresa. Para ello contamos con el departamento de Trituración y Refinado en el que está previsto elaborar piensos especialmente elaborados para el mercado de las mascotas y la ganadería intensiva, a la cual estamos en disposición de asegurar una reducción de costes en la alimentación de las bestias de entre un treinta a un sesenta por ciento.

Ya para finalizar, y antes de que hayan decidido invertir en nuestra empresa, me he permitido preparar unas muestras de las exquisiteces que pueden surgir de nuestra línea Premium. Para ello les pido que cierren los ojos y concentren sus paladares en una experiencia gastronómica sin apenas parangón… y después piensen en el privilegio que supone tener el futuro en las manos.

Reintegración laboral

noviembre 7, 2017

¿Puede usted hablar? Sí. Bien, eso es un grandísimo avance. Como empleado nuestro usted ya sabe que la comunicación es primordial en nuestro espacio laboral. Puedo hablar pero no puedo… Le pido que no me interrumpa y que primero escuche y responda a mis preguntas. Antes le informaré que vamos a proceder a un análisis de su operatividad, así que le pido que mueva inmediatamente los dedos del pie izquierdo. Ahora los del derecho. ¿Qué día estamos? Miércoles. Mueva los pies. Ahora las piernas. La cadera. Dedos de la mano derecha. De la izquierda. Manos. Brazos. Y ahora le pido que sonría. ¿Sería capaz de contarme un chiste? Van dos robots y cae el del medio. Debo señalar que esto es positivo en la evaluación sobre su operatividad pero desde el punto de vista del humor es usted pésimo. Continuemos, para lo cual voy a proceder a la evaluación de la cual se derivarán unas recomendaciones que usted deberá aceptar o desechar. Bien, pero antes dígame cual fue el momento más feliz de su vida. No he tenido una vida feliz. Con esta respuesta usted demuestra que está en plenas capacidades mentales para para decidir libremente sobre las recomendaciones que se le ofrecerán. Pero primero pasemos a la evaluación. El sujeto muestra una parálisis total de la parte izquierda del cuerpo, aunque mantiene el habla. ¿Está usted de acuerdo? Sí. Dados los datos, podemos concluir como parte operativa la parte derecha del cuerpo del sujeto. ¿Está usted de acuerdo? Sí, pero… No interrumpa por favor una vez ha respondido. Dado que mantiene operativa la parte derecha de su cuerpo, ¿está usted de acuerdo en que su caso entra dentro de los parámetros del artículo 666 del sub-sub-contrato, según el cual la empresa queda liberada de costear los gastos médicos y el salario del empleado que solicita una baja de larga duración, aunque sí está obligada a ofrecerle un puesto de trabajo según las capacidades resultantes de la enfermedad o como en el caso que nos ocupa, del accidente? No hay respuesta. Le advierto que si no responde el sub-sub-contrato entre usted y la empresa quedará disuelto y estoy seguro que las bocas que esta noche esperan para cenar no van a quedar muy contentas. Así que se lo volveré a preguntar. ¿Está de acuerdo en que las futuras recomendaciones deben ser regidas bajo el artículo 666 del sub-sub-contrato? Sí, aunque tendría que añadir que… Le advierto que no me hacen gracia sus interrupciones. No obstante, voy a ser paciente porque estoy obligado a informarle sobre las recomendaciones: El sujeto cumple los requisitos mínimos para incorporarse a la sección de turbinas, para lo cual se adaptará un asiento que amarre al sujeto de la cabeza a los pies pero libere el brazo derecho. Dada la situación física del sujeto, sus constantes vitales serán monitorizadas para prevenir decaimientos o amenazas para su salud. Creemos asimismo que el sujeto no tiene ningún impedimento para desarrollar la jornada de doce horas dado que el puesto recomendado apenas desgasta el brazo derecho. No obstante, dado que la parte izquierda del cuerpo del sujeto es completamente inoperativa, recomendamos que el sujeto entre dentro de la categoría salarial 66 en virtud de la cual el sujeto tiene derecho al cincuenta por ciento del salario previo al accidente. En caso de que el empleado rechazare el puesto ofrecido, el sub-sub-contrato entre empleado y empleador quedaría disuelto. ¿Está usted de acuerdo con las recomendaciones? Me envía usted a la muerte. Le advierto que acaba usted de rozar el botón de la paciencia con las interrupciones, por lo que la próxima será castigada con un azote. ¿Está usted de acuerdo? Sí. Bien, entonces solo me cabe esperar que sea usted diestro y pueda firmar.

PARLEM/HABLEMOS

octubre 7, 2017

“Ya verás, ya verás, Gabrielillo, lo que te digo. Aquí vamos a ver cosas gordas y es preciso que estemos preparados, porque de nuestros reyes nada se debe esperar y todo lo hemos de hacer nosotros”.

Pacorro Chinitas. Cap XXI. La corte de Carlos Carlos IV. Episodios Nacionales.

Benito Perez Galdós.

El fin del mundo

septiembre 25, 2017

Llega cansado a casa. La calle es una continua violación de bocinazos, murmullo, zapateo, motores, politonos del teléfono, gasolina, colegiales en excursión al museo, adventistas del apocalipsis. Cierra la puerta y se hace el silencio. El trabajo es un continuo ir y venir de preguntas sobre cancelaciones de contrato, nuevos abonamientos, quejas por una facturación excesiva y procedimientos para darse de baja. Las respuestas que salen de su boca tienen que estar envueltas por la amabilidad, la paciencia, y si se hace necesario el peloteo. Enciende la luz y se deja caer en el sofá. El silencio pacifica el alma. No quiere escuchar nada hasta mañana, cuando el gorjeo de la cafetera le da energías para salir y enfrentarse al tranvía. Allí volverá al ruido y a las ganas inquebrantables de mandar a todo el mundo por el culo. Pero hasta entonces se estirará un ratito más en el sofá y después escuchará con placer el chispeante sonido de las chuletitas de cordero a la plancha.

Pero todo el encanto se rompe cuando una mosca decide que debe penetrar su oído y el siseante sonido de las alas hace que agite con violencia y rabia la cabeza. Creía que había matado todas las moscas que se atrevieron a instalarse en su casa. Creía haberse deshecho de todas después de una lucha sin cuartel con el insecticida y el periódico gratuito de la tarde. Pero quedaba una y después de buscar su oreja busca sus fosas nasales. Va rápido a la cocina a coger el spray. Pero la mosca no le deja en paz y revolotea, terca,  buscando sus agujeros visibles. Tiene que cerrar la boca. La mosca parece un kamikaze japonés. ¿Querrá venganza por sus compañeras muertas? Esta pregunta hace que el dedo se detenga antes de accionar el botón. Nota ensañamiento en la mosca. Ataca una y otra vez a pesar de los manotazos. ¿Por qué no suponer voluntad de venganza en la mosca? Ha gaseado a toda su familia y ahora está sola y la genética ya no puede seguir su curso natural. Está encerrada en esta casa sin otras moscas con las que procrear. El destino natural se ha quebrado y solo le queda suicidarse atacándole de manera ciega. Es el fin del mundo para la mosca.

Vuelve al sofá para comprobar que la mosca no le deja en paz a pesar de que ha dejado las chuletas de cordero sobre la encimera, ahí, fresquitas, apetitosas. Y así es. La mosca, como queriéndole hacer creer que descansa sobre su cabeza, propicia que se dé un manotazo que le mueve a acabar con todo. Guerra química. Aprieta el botón. La mosca parece haberse emborrachado y la velocidad de los ataques se ralentizan, aunque no cejan. Emborrachado el mismo por la victoria difiere el momento en que asestara el golpe definitivo con el periódico. Ahora es más fácil que nunca. Pero quiere observar como pierde fuerzas y cae panza arriba sobre la mesa. Quiere escuchar el sonido de las patas agitándose antes de ser aplastada por la noticia de un huracán devastador en el caribe. Eres la última. Imbuido del orgullo del vencedor se atreve a abrir la boca para decir que fue una mosca valiente pero… Antes de que puede acabar el discurso la mosca realiza un esfuerzo final y logra colarse por la boca hasta los pulmones. Entonces ambos cuerpos colapsan y el último ruido que se escucha es el del ahogamiento.

Hacer el bien

mayo 26, 2017

Una cámara de vigilancia por sí misma no presupone nada. Quién sí presupone es el ojo que observa la pantalla. Y lo que presupone en un primer momento es que cualquiera de los que pasan por la zona vigilada puede cometer un delito. La cámara registra tanto el estado de inocencia como el estado de infracción, pero es el ojo que interpreta la imagen el que salta cuando se produce la infracción. Ante la inocencia permanece pasivo. La inocencia no es relevante para el vigilante y eso, mientras come un perrito caliente frente a la cámara, le parece una carencia. Si ante el delito se castiga, ¿por qué no se premia la inocencia? Se pregunta por qué el ojo vigilante no premia a quien hace el bien y queda registrado por la cámara. Así, terminado el perrito, se decide a hacer el bien delante de la cámara de vigilancia hasta que alguien reaccione y le aplauda, por lo menos. Eso sí, alguien que parezca que es el ojo que vigila la imagen que arroja la pantalla. El escándalo del crimen debe ser compensado por el escándalo del bien, se dice a sí mismo.

¿Cómo hacer el bien en una zona donde la gente está de paso, cargada de bolsas y presurosa por ir a sus coches? Parece que nadie necesita ayuda hasta que observa a una viejecita encorvada que apenas puede arrastrar las bolsas de la compra. Se ofrece a llevarle las bolsas hasta la parada del tranvía. Está seguro de que el ojo ha visto eso. Otra oportunidad surge cuando a una mujer que además de cargar con la compra carga con dos pequeños se le desparraman las bolsas. Piensa que es seguro que la cámara ha registrado desde la primera naranja que ha recogido hasta la bandeja de chuletas de cordero como colofón a una bolsa que, según su opinión, esta sobrecargada, por lo que se ofrece a traerle otra. Rechaza los veinte céntimos que la mujer ofrece y se aleja de la cámara convencido de que esta acción es determinante. Sin embrago, la moral se viene abajo cuando tiene que actuar no de manera desinteresada sino para reparar el desastre de las bolsas de la compra que ha roto tras despistarse y chocar con una niña pequeña que por inercia se ha dado de bruces con las bolsas que llevaban sus padres. Le tranquiliza que acepten sus disculpas y que asuma los costes de las bolsas destruidas. Se alejan y al cabo de unos minutos se acercan dos agentes de seguridad. ¿Puede acompañarnos?

¿Quién es tu cómplice? No entiende, pero cuando llegan al cuarto y le muestran las imágenes del incidente con la familia intenta explicarse: Me he despistado, solo eso. No era mi intención romperles las bolsas. ¿Te he preguntado que quién es tu cómplice? La voz del guardia suena amenazadora. No tengo cómplices. No entiendo. He venido solo. Quería ayudar a la gente de manera desinteresada delante de la cámara porque me parecía una carencia que no se premiara el hacer el bien. En cierta forma era una acción reivindicativa. El choque con la familia ha sido un error. Suda. Los nervios erizados. ¿Te crees que somos tontos? Entonces uno de los guardias reproduce el video y señala a un hombre que aprovecha el lío de las bolsas rotas para robar al marido la cartera del bolsillo trasero del pantalón. No puede creerlo. Es una confusión, aunque las imágenes parezcan claras. Los guardias de vigilancia se callan cuando llega la policía y les dan la grabación como prueba. De momento se niega a identificar a su compañero, informan. Es una confusión, balbucea mientras le esposan y le informan de que tiene derecho a permanecer en silencio y a un abogado de oficio en caso de no disponer de uno propio.

Los trocitos que faltan

marzo 23, 2017

Nunca le dijo, cuando novios, cuando era momento de las listas del me gusta y no me gusta para celebrar las coincidencias, que le molestaba que mientras preparaba la comida ella picara de los trocitos que quedan sueltos y con ello le arrebatara a EL quizás el trozo más delicioso que pudiera caer en el plato. Le molesta incluso que se meta en esa bocaza trocitos de zanahoria que EL tanto detesta. Pero ella debería saberlo. Es su obligación. Es una cuestión de respeto que ella le escamotee a EL los trocitos de jamón que faltan. Hay cosas que no se dice, se presuponen, y si se llega al extremo de decirlas es que la falta de respeto ha llegado a ser intolerable. Ahora ya lo sabe. No volveré a hacerlo si tú no lo vuelves a hacer. Te quiero. EL se lamenta de que le duele la mano.

Nunca le dijo, ni siquiera en la noche de novios, que le molestaba que ella llevara falda corta. Lo que pasa es que cuando novios la falda corta, cuando estaban solos en el coche, se convertía en otra cosa y era, antes de que ella subiera a casa de sus padres, las manos en la entrepierna y las tetas. Pero ahora la mano le duele porque ella se creía con el derecho de salir a tomar un café con su madre con falda corta, lo cual multiplicará los ojos que pensarán que es una puta facilona. ¿No lo entiendes? Solo yo tengo derecho a mirarte como a una puta facilona, MI puta facilona. Ella ya sabe que EL no lo volverá a hacer si ella no se vuelve a poner falda corta. Te quiero. La mano se está encalleciendo ante tantas faltas de respeto.

Vuelven a faltar trocitos de pollo y ha descubierto que el hecho de que ella se ponga pantalones vaqueros a EL no le gusta. Debes cambiarte. Nuevo dictamen. La mano se levanta una vez por los trocitos de pollo que faltan y otra para que entienda el sentido de la nueva regla. Lo de los trocitos de pollo le molesta especialmente, pues supone una repetición consciente del delito y levanta otra vez la mano. Sin embargo, esta vez solo amaga, porque el hecho de que ella, con voz de labio partido y pómulo hinchado, cuchillo en mano, le pida que se vaya o llamará a la policía exige mayor sanción. Puño. Nudillos. Hay que atajar la rebelión. Pero la rebelión se ha extendido desde la nariz quebrada al filo del cuchillo y EL no acaba de comprender, mientras se desangra, por qué ella no ha sido capaz de respetar el orden.

Sesenta gigabites de memoria

enero 11, 2017

Prefiere no recordar eso. Nada importante. Una chica le ha declarado amor eterno pero no es la chica que quiere recordar. Preferiría recordar a una siliconada, labios gruesos, culo estrecho pero encurvado. No quiere recordar el amor. Preferiría recordar la fama del futbolista, del cantante, la velocidad de las autopistas, los estadios llenos coreándole. Rechazar recuerdos no es tarea difícil. Más difícil es conseguirlos pues hasta el momento ni tiene siliconada ni tiene un Ferrari con el que hacer peinetas a los que manejan un turismo mientras los adelanta. Por el momento solo es un turista del recuerdo exquisito que se acerca a los estrenos de cine para ver si acaece el recuerdo de la actriz que se enamora del que tiene recuerdos de cajero de supermercado o telefonista en un call center. No rechazaría el recuerdo del industrial exportador de maquinaria pesada que tiene villa en los Alpes para las vacaciones de invierno y mansionette en Ibiza para las de verano. Sí que le gusta recordar que le gustan los bogavantes y las vieras, las almejas y el limón. Una vez ganó un cupón para una mariscada. Le gustaría recordar las parrilladas de los sábados por la tarde en la playa de arenas blancas donde las invitadas juegan al volei en top less y tanga.

Se lamenta de los recuerdos que no pudo rechazar porque no era consciente de que los recuerdos ocupan un espacio y que este espacio podría ser importante tenerlo vacío cuando hubiere de recordar que guarda en la caja fuerte del palacete una magnum tallada en oro y un campo de tiro propio. En cambio tiene que recordar que Juanito le golpeó por idiota cuando tenía ocho años o que cuando tenía catorce cayó en un pozo ciego lleno de mierda. Afortunadamente no había nadie y solo lo recuerdan él y su madre, por lo que la vergüenza que aflora cuando lo recuerdan es menos, aunque su madre aún se burla. Recuerda como un momento feliz el día en que por primera vez pudo rechazar un recuerdo. No es posible hablar qué recuerdo rechazó, pero sí del recuerdo del rechazo. Se sintió libre de poder manejar los vacíos que guardar para los momentos en que pudiere oír el fino rugido de un jaguar antes de salir del garaje.

Por extraño que parezca sí recuerda como un momento feliz el día en que se dio cuenta de que de tanto guardar espacio para recuerdos exquisitos la habitación estaba vacía y prácticamente solo guardaba a Juanito y la mierda. Cierto es que recuerda con mal sabor los días en los que terminaba aferrándose al recuerdo de una paloma para al menos tener algo. La paloma además ofrecía la ventaja de no ocupar mucho espacio. EL recuerdo del diamante en la oreja esperaba. El recuerdo de los aplausos tras una ceremonia de oscars se hacía de rogar. No ha podido olvidar el tedio que sintió pero tampoco el momento feliz en que descubrió que podía construir los recuerdos deseados. Recuerda que salió a la calle y empezó a grabar las grandes mansiones y se las guardaba para después en casa poder construir una ensoñación en la que la criada trae el desayuno y la modelo que conoció la noche anterior le remueve el café y le sirve el zumo. Recuerda la euforia que surgió cuando pudo aplicar una ensoñación sobre una fotografía y guardarlo como memoria. Yo estuve allí.

Saturado de recuerdos acude todos los días a la cafetería de la esquina donde el camarero Lorenzo le atiende de usted y cuando no tiene mucho trabajo observa las fotografías de cuando, en un arrebato, decidió dar la vuelta al mundo con el jet y fotografiar la geografía terráquea desde lo alto. Lorenzo lo admira mientras confirma los recuerdos. Sí, yo estuve allí, yo lo hice. Cuando Lorenzo libra es la camarera Felicia la que toma el relevo, aunque ésta le mira con escepticismo cuando escucha que una vez, después de ganar la medalla de los cien metros, pudo coronarse en la prueba de los doscientos. Dos oros en menos de una hora, único en la especie.

Felicia no tiene el aguante que tiene Lorenzo, el cual es capaz de estar escuchando durante horas su primer safari en Kenia, donde cayeron en un mismo día un elefante, un guepardo y una hiena, cuyas cabezas descansan en la cabaña de St Moritz. Felicia a lo sumo escucha media hora que una vez tuvo la suerte de estrechar la mano del presidente americano. Cuando se cansa lo corta simplemente marchándose y buscándose una tarea. Sin embargo, Felicia parece que esta vez trae un rencor de casa y lo paga con él al decirle que sus recuerdos son una puta mierda, que son recuerdos de revista del corazón, falsos como la vida misma. Azorado, paga la consumición y se levanta. Se siente mareado, lo cual no le impide salir a la calle pero sí atender al semáforo en rojo. Frenazo y golpe. Se dice a sí mismo  que si quedan cicatrices no va a poder rechazar el recuerdo del accidente. Nunca lo sabrá. Los ojos se apagan y ahora encara el momento en que la vida debe pasar por delante de sus ojos. Juanito, el pozo de mierda y la burla de su madre se repiten en bucle hasta que la voz de Felicia le indica la dirección a tomar para encarar la luz que hay al final del túnel.

Un cuento solidiario

diciembre 27, 2016

Un cuento solidario. Los beneficios obtenidos por este ebook se destinarán íntegramente a la ONG War Child, que trabaja en doce países desde Colombia a Oriente Medio para atender a niños y niñas afectados por conflictos armados.

Un viaje vital de lo material a lo esencial, de lo fantástico a la realidad.

Por y para niños.

El zapato de Agustín esta inspirado en Buenos Aires, una ciudad evocadora de la que los niños pueden disfrutar de su fantasía y los adultos pueden recorrer lugares y detalles históricos.

https://www.dyskolo.cc/breve/nb009/

Novedades Dyskolo: Dias de bruma

octubre 4, 2016

Descarga: http://www.dyskolo.cc/cat%C3%A1logo/lib022/

Lía Ayuso, una joven profesora de filosofía, trata de retomar su vida tras la partida de Juan Martín y su reciente maternidad.

A través de sus recuerdos desde la infancia va construyendo a retazos una experiencia existencial donde su familia, sus amigos de colegio y universidad, sus experiencias laborales y sus escarceos amorosos convergen en el punto donde su vida cobra sentido y la bruma se disipa.

Con una cercanía y unos recursos sorprendentes Patricia Terino consigue en Días de bruma, su primera novela, trasladarnos al mundo interior de su protagonista, en lucha con la dura realidad que a todos nos toca vivir.

RESEÑA: http://andaluciaaldia.es/dias-bruma-una-novela-sencilla-hermosa-veces-dura-siempre-intensa

Todos contentos

septiembre 8, 2016

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=216463

http://kaosenlared.net/todos-contentos/

Mapa interactivo de la muerte

septiembre 3, 2016

Muchas formas hay de morir y ninguna parece agradable. Quizás lo agradable sea ponerse en la piel del agente que causa la muerte. Si es de los que piensa así, déjese sumergir en nuestro mapa interactivo de la muerte, en donde con un solo clic puede elegir cualquier ciudad del mundo, cualquier calle del mundo, cualquier habitante del mundo y desearle o adjudicarle, entre un abanico casi infinito de opciones, fecha y modo de muerte. Pero eso no es todo, ya que la aplicación permite, por un módico precio, formar conjuntos de individuos y someterlos a una letal hambruna o enfrentarlos entre si y dejar que el azar de las balas acabe con todos ellos. Déjese llevar por la tentación de organizar un genocidio o encarezca los precios del trigo que elimine de una tacada a todos aquellos que no puedan pagarlo. Pero si la guerra y la sequía no es lo suyo, recurra al clásico cáncer de pulmón y juegue con la ironía de optar por alguien que ni fumaba ni bebía y recorría diez kilómetros al día. ¿Por qué no ese vecino tan pesado y musculoso que presume de salud? Miles de opciones, miles de combinaciones entre las que no puede faltar la exclusiva posibilidad de planificar su propia muerte. Que nadie elija por usted y descárguese ya nuestro mapa interactivo de la muerte.

El hombre sin puesto

junio 23, 2016

No tengas miedo, no te decepciones. No estamos valorando tus capacidades sino tu adecuación al puesto. Había gente mejor preparada que tú. No tengas miedo, no te decepciones. Sigue presentando candidatura. Nosotros necesitamos a muchos, ya que de esa muchedumbre siempre sobresale uno adecuado. Quién sabe, quizás seas tú o el de al lado y puedas decir que estuviste cerca, muy cerca, tan cerca que la próxima vez serás tú. NO tengas miedo, no te decepciones. No solo ofertamos un único puesto en una única especialidad. A veces nos enorgullecemos de lanzar una oferta de trescientos puestos vacantes. Es ahí donde tienes más posibilidades. Rey solo hay uno pero entre trecientos no hay rey. No tengas miedo, no te decepciones.

Asústate, decepciónate. No has sido capaz de adecuarte a ningún puesto. Ni siquiera para el puesto de más de mil vacantes con el que pudimos presumir varias semanas conseguiste destacar sobre los otros que quedaron fuera. Asústate, decepciónate. Después de mucho cavilar y sentir la incapacidad de encontrarte un puesto podemos sentirnos contentos de haber encontrado uno. Nadie quiere ocuparlo y hemos pensado en ti. Asústate, decepciónate. Debes pensar que para una agencia como la nuestra encontrar un puesto adecuado al hombre sin puesto supone un motivo de celebración desbocada. Asústate, decepciónate. Así que tras valorar tus capacidades nos congratula anunciar que las pirañas esperan en el estanque. Salta.

Consejos para ser un buen titiritero

febrero 9, 2016

Para los malos momentos de la vida es mejor que sepas:

Si te dedicas a las comisiones y a las mordidas la fianza te sacará a la calle si algún día te pillan. En última instancia cabe la esperanza del indulto y de los contactos que hayas hecho. Pero nunca se te ocurra ejercitar el derecho a huelga, pues ahí te juegas condenas de cárcel con la crueldad añadida de sentirte inocente.

Lo mejor es que lleves traje, el traje hace que la policía, si va a detenerte, te trate con más respeto. Al traje hay que añadirle o riqueza o un carné del partido o nobleza, para lo cual hay inventadas leyes que aseguran el botín. Pero nunca se te ocurra vagar por la ciudad muerta con rastas en la cabeza o parecer una chica antisistema, pues te arriegas a que te torturen y construyan pruebas falsas.

También te aconsejo que evites en lo posible ser extranjero, pues te mirarán con desconfianza y estarás bajo la presunción constante de culpabilidad y en el peor de los casos vagando de un campo a otro o huyendo. EN cualquier caso si eres extranjero en algún momento es mejor ser extranjero de hotel y tarjeta oro de crédito. Debes saber que el séquito da distinción y perdona muchos asesinatos.

Eso sí, si lo que te apetece es prisión incondicional sin fianza lo mejor que puedes hacer es montar un teatrillo de cachiporra y equivocarte de público. Yo, personalmente, te aconsejo encarecidamente que sigas a nuestros referentes morales que pueden escribir sin pudor sobre púberes no contaminadas por el molesto olor a orina en artículos de opinión.

 

¡LIBERTAD TÍTERES DESDE ABAJO!

Ciutat Morta

Los ocho de airbus

2015: primer aniversario y compromiso por la cultura libre

enero 4, 2016

En 2015 Ediciones Dyskolo cumplió su primer año con el compromiso de seguir contribuyendo a fortalecer la cultura libre desde una perspectiva editorial. Como definimos al inicio de nuestro proyecto trabajamos por un modelo abierto, libre y participativo, que permita compartir y regalar nuestros ebooks, así como divulgar otras iniciativas que sean merecedoras de reconocimiento.

Durante el pasado año publicamos 8 ebooks: tres novelas, dos ensayos, dos relatos y un poemario. Comenzamos con un triple homenaje a tres grandes autores fallecidos: José Carlos Mariátegui, Ruth First y Armando López Salinas.

Del primero de ellos publicamos “La novela y la vida. Siegfried y el profesor Canella”, la única novela escrita por el político y ensayista peruano -uno de los pensadores de América Latina más influyentes del siglo XX-, y que no vio la luz hasta un cuarto de siglo después de su muerte. Para este libro contamos con la colaboración del académico Carlos Morales Falcón -poeta, narrador y estudioso de la obra de Mariátegui-, quien obsequió a los lectores con el prólogo de este libro. Una edición que acercamos a la fecha en que se conmemoró el 85 aniversario del fallecimiento del también conocido como Amauta.

El segundo de los homenajes estuvo dedicado a la activista sudafricana Ruth First, asesinada en Mozambique en 1982 por el régimen del apartheid. Su libro “117 Días” es un relato sobre las experiencias vividas por su autora durante su periodo de prisión en Sudáfrica durante la década de 1960. Pero el mérito de esta conmovedora crónica es doble, pues por primera vez se traducía al castellano un libro de Ruth First y además este debut lo hacíamos con “una obra maestra en su género”, según la calificó la Premio Nobel de Literatura Nadine Gordimer. Fue nuestra compañera, la traductora Silvia Arana, quien merece nuestro reconocimiento al traducir, contactar con las hijas de la autora y prologar la edición de Dyskolo. El libro fue publicado con motivo del 90 aniversario del nacimiento de Ruth First y para su presentación en la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerifecontamos también con una colaboradora de excepción, la militante ecofeminista Yayo Herrero, quien supo enhebrar la visión de una época temporal y socialmente lejana con los procesos de liberación actuales.

A López Salinas le debíamos un panegírico, un reconocimiento por su vida y por su obra, pues su fallecimiento ocurrió unos días antes de que oficialmente diéramos a conocer la editorial Dyskolo, en abril de 2014. Y aunque tardamos varios meses en localizar a sus hijos, conseguir un ejemplar de su novela “Año tras año” (que llegó desde París en su edición original de 1962), digitalizarlo y preparar una edición prologada por Luis Martín-Cabrera, finalmente pudimos tenerlo listo para presentarlo en el VII Festival de Literatura latinoamericana en Atenas (2015), junto a la profesora María José Martínez.

Tras el verano dimos paso a un libro de poemas, “El arsénico diario”, y a un autor novel, Emiliano Malagón “Zapa”, quien nos guió con su primer libro hacia un caudal de sentimientos y reflexiones fecundas, que prometen tener continuidad en un futuro. Esta edición contó con un prefacio del poeta Daniel Noya, donde entre otras cosas confesó su conmoción tras la lectura de los poemas pues como ya dijo la poeta de Amherst, “El Gigante no tolera al Mosquito”, al leer un libro de poesía debes sentir que tu cuerpo se hiela hasta el punto que no hay fuego que pueda calentarlo. Zapa, espíritu inquieto y observador, no dejó ahí su empeño y se trasladó hasta Zaragoza para presentar su poemario-ebook en el Centro Social Librería “La Pantera Rossa”.

Un ensayo completó la relación de títulos aparecidos en 2015. “Poder, protesta social y cambio institucional”, del sociólogo Antonio Antón Morón, fue publicado debido a la importancia de su análisis en un momento en que el panorama político español y la articulación del proceso de conflicto social y político se acercaban a una oportunidad histórica de un cambio político sustantivo.

También en octubre decidimos abrir una nueva colección de textos breves, a la que denominamos “Escuetos”, gracias al aporte del autor uruguayo Manuel Arduino Pavón y su relato “Otro cuento chino”, con el que inauguramos esta propuesta. A este ebook siguió otra joya de la literatura latinoamericana, “Por los tiempos de Clemente Colling”, del injustamente olvidado Felisberto Hernández, uno de los más grandes cuentistas que ha dado la literatura del siglo XX en castellano, rescatado por autores como Cortázar, Onetti o García Márquez.

Por último, Carme Carles Fèlix nos ofreció su primera novela, “Billete y medio”, con la que cerramos el trabajo del año. Carme nos introdujo con maestría en un universo muy cercano, palpable en las ciudades de la geografía española, y todo ello con las reglas básicas de un buen relato. Nuestra autora acababa de ser distinguida como finalista del 18º Premi Ciutat de Tarragona (TINET) de narrativa corta, un reconocimiento que vino a sumarse al que recibe de los lectores de su blog, donde publica regularmente sus relatos algunos de los cuales aparecieron en su anterior libro “Naúfragos en un fregadero”.

Pero el año nos dio para algo más que publicar y presentar libros, también tuvimos en junio una sesión del Club de Lectura del Instituto Cervantes de Atenas dedicada a la novela “El hoyo”, de Juan José Colomer Grau, y donde los participantes pudieron mantener una conversación con el autor por videoconferencia. Y acercamos nuestros ebooks al formato de papel, creando para ello lo que hemos denominado liblocs (cuadernos de notas con la portada del libro, datos de la edición y un código de descarga), destinados en un primer momento a nuestros suscriptores pero que ya los puedes encontrar en algunas librerías españolas como son la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife, en Katakrak de Iruñea/Pamplona y en La Pantera Rossa de Zaragoza.

En definitiva, un año intenso y esperanzador que nos hace iniciar este 2016 con nuevos ánimos y nuevas propuestas que iremos descubriendo mes a mes.

FUENTE: http://dyskolo.tumblr.com/post/136551689231/2015-primer-aniversario-y-compromiso-por-la

Mr Rey

diciembre 26, 2015

CXBD1FsWMAA_aZv